Miraba a unos perritos nacidos debajo de una tarima de madera donde nuestra pastor alemán los había parido. Mi hermana y yo los observábamos porque ya comenzaban a salir de su escondite. Nuestra perra, Jacky, nos miraba mientras de fondo sonaba Bohemian Rhapsody. Fue un momento mágico de 1982, apenas un mes antes de viajar a El Salvador.
Dos semanas después de la ofensiva de noviembre de 1989 y de la desaparición de uno de sus mejores amigos, un grupo de jóvenes salvadoreños cruza la frontera hacia Guatemala buscando algo más que refugio. Entre las luces de la Zona Viva, las noches de Panajachel, conversaciones inolvidables y el descubrimiento de que la violencia también habla otros idiomas, este capítulo reconstruye un breve paréntesis de libertad antes del inevitable regreso a un país que todavía aprendía a convivir con las cicatrices de la guerra.
El mundo, antes de romperse, cabía en los límites magnéticos de un casete. Yo estaba tirado en la cama, clausurado del exterior por los audífonos de mi Walkman, dejando que el pulso nocturno y sofisticado de Tango in the Night de Fleetwood Mac me apartara de la realidad. El casete me lo había prestado Pepi, un vecino de la vuelta con un oído finísimo para rescatar joyas en medio del páramo, aunque este diamante era de su padre.
Nosotros ya teníamos los datos de la hora exacta del percance, los nombres de los tripulantes y las versiones de los lugareños quienes nos habían relatado como la aeronave en medio de la tormenta se precipitó a tierra
La hora de cierre es línea fatal, línea de muerte o dead line como dirían los gringos. Por muy buena, y hasta excelente, que sea una noticia, o una crónica o reportaje, si llega un segundo después del cierre es trabajo perdido; ya no tiene sentido, por extemporánea
La mayoría de materiales su pregrabados incluso algunos de noticieros estelares, los presentadores graban con antelación los materiales “enlatados” de las noticias nacionales e internacionales
Recorrimos los dormitorios y completamos la horrible escena de la matanza. Alguien nos alertó que en la cocina estaban otras dos víctimas. Abrazadas vimos a Elba y su hija adolescente Celina. Los criminales, expertos en guerra, no tuvieron compasión y descargaron sus armas sobre ambas
La revista “Siempre” dejó de circular en El Salvador porque, un día, el Gobierno consideró que, por ser de “corte comunista”, era un peligro para el pensamiento de los salvadoreños y su deber era “salvar a la patria”.
Hace poco regresé a Berlín, luego de muchas décadas y pude celebrar en esa misma puerta de Brandenburgo, la derrota del fascismo y con la misma intensidad, la caída del Estalinismo, porque ambas cosas son de lo peor que le ha pasado a la Humanidad.
Durante la administración de Armando Calderón Sol, el 1994 se convirtió en el medio de transporte para los periodistas, le había hecho algunos remiendos respectivos
A los poetas mayores Claudia, Salarrué y Vicente volví a verlos, pero esporádicamente, dado su casi retiro por su ancianidad. Yo continuaría ejerciendo mi labor de periodista; el poeta Pedro, en su multifacético accionar intelectual, y ambos en nuestra relación de amistad
Y todos los cipotes con tenis Caprisa, todos blancos y hacían fila para que yo, con la destreza de mis primeros años y de mis manos pálidas les dibuja la estrella divina de la nueva ola ochentera: old Star
Por ignorancia o malicia -o por ambas juntas- hay subestimación casi generalizada hacia el ser y quehacer del poeta; sobre todo, total indiferencia de parte de los malos políticos
La oficina de Relaciones Públicas de Casa Presidencial solicitó explicación a la Radio, pidiendo sanción para Cruz Revelo y para mí; y, en el peor de los casos, mi destitución inmediata
La mejor escuela de Periodismo es la redacción de un periódico, sin duda la formación académica puede agregar a la acuciosidad del periodista por vocación