Recuerdo especialmente una tarde en que fui con Roberto Machuca a ver a las Flans. El concierto se realizó frente a la Feria Internacional, sobre una zona de césped donde habían levantado una tarima improvisada. Uno pagaba en la entrada y adentro vendían fotografías de las integrantes del grupo. No eran oficiales, por supuesto, pero igual se vendían como pan caliente. Recuerdo a Mimi, a Ilse y a Ivonne.
Las discoteca y bares de los años 80 estaban llenas de música, humo, luces de neón y gente tratando de convertirse en alguien más. Algunos querían olvidar quiénes eran por unas horas. Otros necesitaban exagerarlo todo. Y en la Zona Rosa había un personaje que aparecía constantemente: el mentiroso. El tipo que construía una versión mejorada de sí mismo para poder sobrevivir en la noche.
Entre tormentas de septiembre, billeteras prestadas, música new wave y conversaciones huecas, a veces la adolescencia confundía el amor con la obsesión y las pistas de baile con el destino. Esta es la memoria de una noche donde todo parecía posible, aunque en el fondo ya estuviera condenado a vivir unos de los momentos más
#EnPrimeraPersona El destacado periodista salvadoreño y quien ha sido corresponsal para medios internacional, rememora lo que vivió en la Ofensiva Guerrillera de 1989
En la esquina de la Casa Guirola, el pavimento hacia olas. Un Toyota 1000 perdió el control y se detuvo, vuelto en sentido contrario. Un retumbo profundo señalaba que la muerte marchaba en aquellos momentos entre nosotros
Vale la pena continuar soñando en el mundo mejor que nuestra lucha diaria y Mons. Romero nos harán el milagro de construir contra las miserias y el olvido
No fue amigable, la verdad. Tengo una cicatriz en la nariz... Pero en el amor hacia otras de su semejanza, fue un flach: era el más apuesto de las chihuahuas de la colonia, hasta que apareció la Chiky, que fue su amor eterno
Existe una fotogafía de esa noche: William parece atento a la conversación entre Claribel Alegría y Cardenal, futuros y únicos centroamericanos en recibir el Premio Reina Sofía
Realizamos investigaciones y producimos reportajes como los niños de la guerra, crecimiento de las iglesias protestantes, los efectos del conflicto en la economía, así como entrevistamos a líderes populares y de izquierda
El escritor y ex diplomático salvadoreño dice sobre estos escritos: Son testimoniales, es lo que veo y escucho en Washington DC; me activa sentimientos que en El Salvador jamás podría tener. Testimonio lo que vivo pero me valgo de la ficción para suavizar la realidad, pues esta última muchas veces supera -tristemente- la ficción
Nosotros ya teníamos los datos de la hora exacta del percance, los nombres de los tripulantes y las versiones de los lugareños quienes nos habían relatado como la aeronave en medio de la tormenta se precipitó a tierra
La hora de cierre es línea fatal, línea de muerte o dead line como dirían los gringos. Por muy buena, y hasta excelente, que sea una noticia, o una crónica o reportaje, si llega un segundo después del cierre es trabajo perdido; ya no tiene sentido, por extemporánea
La mayoría de materiales su pregrabados incluso algunos de noticieros estelares, los presentadores graban con antelación los materiales “enlatados” de las noticias nacionales e internacionales
Recorrimos los dormitorios y completamos la horrible escena de la matanza. Alguien nos alertó que en la cocina estaban otras dos víctimas. Abrazadas vimos a Elba y su hija adolescente Celina. Los criminales, expertos en guerra, no tuvieron compasión y descargaron sus armas sobre ambas
La revista “Siempre” dejó de circular en El Salvador porque, un día, el Gobierno consideró que, por ser de “corte comunista”, era un peligro para el pensamiento de los salvadoreños y su deber era “salvar a la patria”.