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domingo, 24 de octubre del 2021

Retos de la educación pública luego de la pandemia de covid-19

Decir que esta pandemia vino a desnudar las falencias de nuestro sistema educativo público no sería nada nuevo. Las carencias de la escuela salvadoreña son crónicas, y se han venido arrastrando desde hace décadas: pocas habilidades tecnológicas de los más de 30 mil maestros en servicio, carencia de equipo tecnológico adecuado, falta de recursos como internet y computadoras, son sólo algunos ejemplos.

En conversaciones con amigos y profesionales de la educación, hemos analizado la posibilidad de resumir los retos de la educación pública, luego de la pandemia, en una sola y perentoria apuesta: promover una reforma educativa acorde a las necesidades y exigencias de nuestra sociedad en el siglo XXI.

Esta reforma debería iniciar con la dotación de los recursos necesarios para un aprovechamiento académico exitoso en todas las instituciones públicas. Por ejemplo, sólo el 20% de las escuelas cuentan con una biblioteca escolar, el 25% de ellas poseen acceso a internet, y sólo el 40% cuenta con un centro de cómputo, según fuentes del Ministerio de Educación. En otras palabras, nuestras instituciones necesitan convertirse, en primer lugar, en centros de estudio equipados para garantizar la adquisición de habilidades básicas y tecnológicas de nuestros niños y niñas, además de contar con una infraestructura adecuada y en buen estado.

En segundo lugar, es inevitable una actualización curricular. El documento de la Unesco titulado “Educación y habilidades para el siglo XXI” hace énfasis en la necesidad de formular un currículo pertinente que favorezca la producción científica e investigativa, así como el desarrollo de una conciencia crítica en los maestros y estudiantes. Luego de esta crisis, resulta imprescindible desarrollar en nuestra niñez habilidades blandas como la empatía, la comunicación asertiva y la mediación para la resolución de conflictos, así como la toma de conciencia del valor de nuestros recursos naturales (alfabetización ecológica). Hasta la fecha, seguimos formando ciudadanos con muy poca lectura y con un enorme desconocimiento de nuestra historia nacional, sin capacidades creativas, ni reflexivas ni críticas… precisamente las habilidades que el Global Education and Skills Forum 2018 recomienda fomentar.

Por último, y no menos importante: el recurso humano. No se trata sólo de educadores en servicio, sino de profesionales de la salud mental y artistas que deberían ser un pilar fundamental dentro de nuestro sistema educativo. Casi un centenar de psicólogos están disponibles para más de un millón de estudiantes y existe una carencia de más 3,000 maestros de educación artística en las aulas salvadoreñas. La formación y actualización académica es otro tema que debería abordarse: casi un 80% de colegas tienen únicamente estudios de profesorado, mientras que el resto posee título de licenciatura o de maestría.

Iniciar esta reforma educativa implicaría no sólo un mayor presupuesto para esta área, sino una serie de diálogos y consultas con amplia participación de sectores académicos y fuerzas vivas de la sociedad. Un diálogo que debería liderar la ministra Carla Hananía de Varela a la mayor brevedad posible.

¿Computadoras para maestros y estudiantes?

Dudo que un ordenador pueda aprovecharse al máximo si nuestros estudiantes apenas poseen habilidades de escritura y la lectura comprensiva o cuando el tema de la jubilación y retiro digno está en la mente de miles de colegas con más de 30 años de servicio. Si bien es cierto, este año se han capacitado casi 30,000 maestros en el uso y manejo de Google Classroom, esto podría no ser suficiente si las herramientas no van de la mano con una mayor formación profesional y un incentivo salarial acorde a la experiencia y grado académico del formador, y no manera generalizada como pretenden hacerlo el ejecutivo para el próximo año.

No podemos construir una casa sin antes trabajar bien sus cimientos. Cualquier propuesta que se formule sin una base técnica, legal y sin acuerdos entre los actores educativos, vendría a ser un parche más que poco impactará en el desarrollo humano de las y los salvadoreños.

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