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martes, 03 de agosto del 2021

La noticia que nunca fue

La hora de cierre es línea fatal, línea de muerte o dead line como dirían los gringos. Por muy buena, y hasta excelente, que sea una noticia, o una crónica o reportaje, si llega un segundo después del cierre es trabajo perdido; ya no tiene sentido, por extemporánea

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En el quehacer diario del periodismo impreso de hace algunas décadas, se dieron casos que, si bien al principio parecieran producto del desconocimiento o la irresponsabilidad, al final resultaron aleccionadores:

El Jefe de Redacción del periódico esperaba el regreso con la noticia o que le fuera explicada vía teléfono, del periodista destacado en la Asamblea Legislativa. Horas de larga espera para cerrar la edición con la noticia de última hora, sobre el quehacer del pleno legislativo. La noticia esperada era la aprobación o no de un millonario empréstito del Gobierno, objetado por la oposición. Ya cerrada la edición, aparece optimista el reportero desparramando satisfacción y entusiasmo, ante la mirada expectante de sus compañeros.

   -Ya ven que la hice, traigo lo del préstamo…

   – Y ahora ¿para qué…, si el diario ya cerró…? -le respondió uno.

   – ¿Y por qué no me esperaron? -pregunto molesto el enviado.   

   Sin ocultar su furia el director, que lo había escuchado todo, salió de su oficina, con la pregunta de rigor.

   – ¿Qué estabas esperando…?

   – La cosa es que nunca pasaban el bendito préstamo. Y todo porque hubo una trifulca entre diputados, que hasta pistolas salieron a relucir… pero del bendito préstamo, nada…

   – Que ingenuo e ignorante. Lo de la trifulca… esa era notición de última hora para esta misma tarde, quizás mayor o igual que la de tu “bendito préstamo”…

   – Ah! sí ¿verdad…?

   – Mira, mientras tú hacías caso omiso de “las pistolas que salían a relucir”, esperando el “bendito préstamo”, yo obtuve la información por teléfono. Hice ambas notas y van para esta tarde. Se daba la hora de cierre y tú sin decir nada… -dijo airado el director.

    – Ya entendí… -respondió el reportero.

    – Vos no entendés nada…     

   La hora de cierre es línea fatal, línea de muerte o dead line como dirían los gringos. Por muy buena, y hasta excelente, que sea una noticia, o una crónica o reportaje, si llega un segundo después del cierre es trabajo perdido; ya no tiene sentido, por extemporánea.

    – Pero, ¿puede ir en la edición de mañana…? -insistió el reportero.

   La noticia de hoy, mañana es historia… -le contestó secamente el director. Dio la vuelta, y regresó a su oficina.

    Ni una palabra más. Ninguna novedad en lo ocurrido. Gajes del oficio.  Santas pascuas y todo quedó igual, para la experiencia.

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Renán Alcides Orellana
Académico, escritor y periodista salvadoreño. Ha publicado más de 10 libros de novelas, ensayos y poemas. Es columnista de ContraPunto
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