Miraba a unos perritos nacidos debajo de una tarima de madera donde nuestra pastor alemán los había parido. Mi hermana y yo los observábamos porque ya comenzaban a salir de su escondite. Nuestra perra, Jacky, nos miraba mientras de fondo sonaba Bohemian Rhapsody. Fue un momento mágico de 1982, apenas un mes antes de viajar a El Salvador.
Dos semanas después de la ofensiva de noviembre de 1989 y de la desaparición de uno de sus mejores amigos, un grupo de jóvenes salvadoreños cruza la frontera hacia Guatemala buscando algo más que refugio. Entre las luces de la Zona Viva, las noches de Panajachel, conversaciones inolvidables y el descubrimiento de que la violencia también habla otros idiomas, este capítulo reconstruye un breve paréntesis de libertad antes del inevitable regreso a un país que todavía aprendía a convivir con las cicatrices de la guerra.
El mundo, antes de romperse, cabía en los límites magnéticos de un casete. Yo estaba tirado en la cama, clausurado del exterior por los audífonos de mi Walkman, dejando que el pulso nocturno y sofisticado de Tango in the Night de Fleetwood Mac me apartara de la realidad. El casete me lo había prestado Pepi, un vecino de la vuelta con un oído finísimo para rescatar joyas en medio del páramo, aunque este diamante era de su padre.
Poma sería asesinado en febrero del año siguiente por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), aún y cuando habían cobrado un millonario rescate y liberado de las cárceles clandestinas a dos de sus militantes
Poma sería asesinado en febrero del año siguiente por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), aún y cuando habían cobrado un millonario rescate y liberado de las cárceles clandestinas a dos de sus militantes
Tres años atrás, el 30 de julio de 1975, cuando Romero era Ministro de la Defensa Nacional del gobierno de Molina, una manifestación de estudiantes y particulares, fue masacrada sobre la 25 Avenida Norte, a la altura del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), con saldo de heridos, capturados y asesinados
Tres años atrás, el 30 de julio de 1975, cuando Romero era Ministro de la Defensa Nacional del gobierno de Molina, una manifestación de estudiantes y particulares, fue masacrada sobre la 25 Avenida Norte, a la altura del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), con saldo de heridos, capturados y asesinados
Inspirado en el poema de "Nom de guerre" de Roque Dalton, el cineasta y promotor cultural cubano-salvadoreño Jorge Dalton, nos rememora vivencias de juventud en Cuba.
Testimonio de cómo el dirigente político, entonces uno de los líderes de la Unión Democrática Nacionalista (UDN), salvó su vida gracias a una valiente mujer que se enfrentó a los escuadrones de la muerte que lo buscaban para asesinarlo. Foto: Dagoberto en la ofensiva guerrillera de 1989, en Ciudad Delgado.
La película era de un niño pelo retorcido en colores marrones, un niño gringuito y de un viejo desnudo de la cadera para arriba que andaba entrenando caballos
Los periodistas se miraron con una mezcla de entusiasmo y pavura, por las consecuencias que podían desencadenar esas palabras hacia quien las pronunció
Antes de concretar el magnicidio, el 18 de febrero, el creador de los escuadrones de la muerte y su Unión Guerrera Blanca (UGB) dinamitaron aquella emisora que el sacerdote usó como nadie y convirtió en guía y canal informativo de los que no tenían voz
En 1980 El Salvador era otro país. La misma desigualdad, las mismas familias del poder, iguales padecimientos, semejante represión, crimen, tortura; sin embargo, distinta organización popular
La resurrección del señor era ese domingo. Y solo de eso se habló en la iglesia. Yo me confundí y pensaba que era "El Turco" que reviviría, a ese que nunca pregunté por su nombre
Al enterarse de la masacre, sus detalles, de las edades, de las paredes encharcadas de rojo, del cuerpo de su discípulo "en el suelo, encima de la sangre, que salía de su cabeza", el arzobispo de San Salvador, quedó conmocionado