Miraba a unos perritos nacidos debajo de una tarima de madera donde nuestra pastor alemán los había parido. Mi hermana y yo los observábamos porque ya comenzaban a salir de su escondite. Nuestra perra, Jacky, nos miraba mientras de fondo sonaba Bohemian Rhapsody. Fue un momento mágico de 1982, apenas un mes antes de viajar a El Salvador.
Dos semanas después de la ofensiva de noviembre de 1989 y de la desaparición de uno de sus mejores amigos, un grupo de jóvenes salvadoreños cruza la frontera hacia Guatemala buscando algo más que refugio. Entre las luces de la Zona Viva, las noches de Panajachel, conversaciones inolvidables y el descubrimiento de que la violencia también habla otros idiomas, este capítulo reconstruye un breve paréntesis de libertad antes del inevitable regreso a un país que todavía aprendía a convivir con las cicatrices de la guerra.
El mundo, antes de romperse, cabía en los límites magnéticos de un casete. Yo estaba tirado en la cama, clausurado del exterior por los audífonos de mi Walkman, dejando que el pulso nocturno y sofisticado de Tango in the Night de Fleetwood Mac me apartara de la realidad. El casete me lo había prestado Pepi, un vecino de la vuelta con un oído finísimo para rescatar joyas en medio del páramo, aunque este diamante era de su padre.
Los combates fueron duros, tanto en el área sur como en el oriente, por donde asediábamos a la Policía Nacional y a la Guardia Nacional , pero muy débiles por el norte sobre el cuartel
Homenaje a Alfonso Hernández, conocido en la guerra civil, como "Comandante Gonzalo". Asesinado después de haber resultado herido el 10 de noviembre de 1988
Peregrinos de todo el mundo se reunieron en Panamá este año para escuchar el mensaje del santo padre en un contexto tan convulsionado como el de nuestra región latinoamericana
Esta entrevista con el biógrafo del ahora santo Óscar Arnulfo Romero, fue publicada hace más de tres años, cuando Romero aún no había sido beatificado. Su biógrafo Morozzo da pautas en su estudio de la grandeza del santo sin necesidad de inventarle frases que nunca dijo
Gabriel García Márquez: "Allende murió en un intercambio de disparos con una patrulla del Ejército sublevado. Luego todos los oficiales en un rito de casta, dispararon sobre el cuerpo. Por último un oficial le destrozó la cara con la culata del fusil"
Me di cuenta que la empresa propietaria del estadio es China Basin Ballpark Corp, una subsidiaria de los Gigantes y no pude dejar de pensar en el escándalo (o mini escándalo desatado en El Salvador por la reciente apertura de relaciones con China y por despreciar a Taiwán).
El concepto consistía en que cada militante era un propagandista que utilizaba el PLCP como un medio clandestino para desarrollar pensamiento propio, informar, sensibilizar, concientizar, educar, reclutar, organizar y movilizar a los sectores más avanzados de la población
En 1988, un militar salvadoreño le obsequió a James Cantero un libro de Galeano atravesado por una bala que rescató de entre las pertenencias de un joven asesinado. El exfutbolista uruguayo lo conservó por 21 años hasta que decidió entregárselo al fallecido escritor. Esta es la historia del mejor regalo que le hicieron a Eduardo en su vida
El 31 de diciembre de 1991, cuando se había anunciado la firma del acuerdo que en Nueva York -con la mediación de la ONU- el gobierno y la guerrilla establecían el fin al conflicto, te encontré a vos y al Chele en el lobby del hotel Camino Real que fue sede de las oficinas de prensa.
Mi tía Orbe cerró la puerta y nos hizo pasar al corredor, que en medio tenía un pequeño jardincito y unas grandes macetas de cemento. De pronto, de un cuarto sale mi padre"¦