Recuerdo especialmente una tarde en que fui con Roberto Machuca a ver a las Flans. El concierto se realizó frente a la Feria Internacional, sobre una zona de césped donde habían levantado una tarima improvisada. Uno pagaba en la entrada y adentro vendían fotografías de las integrantes del grupo. No eran oficiales, por supuesto, pero igual se vendían como pan caliente. Recuerdo a Mimi, a Ilse y a Ivonne.
Las discoteca y bares de los años 80 estaban llenas de música, humo, luces de neón y gente tratando de convertirse en alguien más. Algunos querían olvidar quiénes eran por unas horas. Otros necesitaban exagerarlo todo. Y en la Zona Rosa había un personaje que aparecía constantemente: el mentiroso. El tipo que construía una versión mejorada de sí mismo para poder sobrevivir en la noche.
Entre tormentas de septiembre, billeteras prestadas, música new wave y conversaciones huecas, a veces la adolescencia confundía el amor con la obsesión y las pistas de baile con el destino. Esta es la memoria de una noche donde todo parecía posible, aunque en el fondo ya estuviera condenado a vivir unos de los momentos más
Gabriel García Márquez: "Allende murió en un intercambio de disparos con una patrulla del Ejército sublevado. Luego todos los oficiales en un rito de casta, dispararon sobre el cuerpo. Por último un oficial le destrozó la cara con la culata del fusil"
Me di cuenta que la empresa propietaria del estadio es China Basin Ballpark Corp, una subsidiaria de los Gigantes y no pude dejar de pensar en el escándalo (o mini escándalo desatado en El Salvador por la reciente apertura de relaciones con China y por despreciar a Taiwán).
El concepto consistía en que cada militante era un propagandista que utilizaba el PLCP como un medio clandestino para desarrollar pensamiento propio, informar, sensibilizar, concientizar, educar, reclutar, organizar y movilizar a los sectores más avanzados de la población
En 1988, un militar salvadoreño le obsequió a James Cantero un libro de Galeano atravesado por una bala que rescató de entre las pertenencias de un joven asesinado. El exfutbolista uruguayo lo conservó por 21 años hasta que decidió entregárselo al fallecido escritor. Esta es la historia del mejor regalo que le hicieron a Eduardo en su vida
El 31 de diciembre de 1991, cuando se había anunciado la firma del acuerdo que en Nueva York -con la mediación de la ONU- el gobierno y la guerrilla establecían el fin al conflicto, te encontré a vos y al Chele en el lobby del hotel Camino Real que fue sede de las oficinas de prensa.
Mi tía Orbe cerró la puerta y nos hizo pasar al corredor, que en medio tenía un pequeño jardincito y unas grandes macetas de cemento. De pronto, de un cuarto sale mi padre"¦
El segundo periódico digital de El Salvador estuvo alojado en un servidor de Ecuador al inicio. Incursionar en un nuevo canal informativo fue el principal reto
"Su trabajo no fue con las armas sino en el plano político y durante la ofensiva armada de la guerrilla en 1989, fue capturado por el ejército salvadoreño y cruelmente torturado, lo que a la larga le perjudicó en la salud"