Recuerdo especialmente una tarde en que fui con Roberto Machuca a ver a las Flans. El concierto se realizó frente a la Feria Internacional, sobre una zona de césped donde habían levantado una tarima improvisada. Uno pagaba en la entrada y adentro vendían fotografías de las integrantes del grupo. No eran oficiales, por supuesto, pero igual se vendían como pan caliente. Recuerdo a Mimi, a Ilse y a Ivonne.
Las discoteca y bares de los años 80 estaban llenas de música, humo, luces de neón y gente tratando de convertirse en alguien más. Algunos querían olvidar quiénes eran por unas horas. Otros necesitaban exagerarlo todo. Y en la Zona Rosa había un personaje que aparecía constantemente: el mentiroso. El tipo que construía una versión mejorada de sí mismo para poder sobrevivir en la noche.
Entre tormentas de septiembre, billeteras prestadas, música new wave y conversaciones huecas, a veces la adolescencia confundía el amor con la obsesión y las pistas de baile con el destino. Esta es la memoria de una noche donde todo parecía posible, aunque en el fondo ya estuviera condenado a vivir unos de los momentos más
Mons. Rivera, fue un apasionado del Concilio Vaticano II. Había participado en todas las sesiones. Siempre repetía: "Aquello fue una Super Universidad"
A ellos, como a nosotros más tarde, la revolución les llegaba por la vía cultural. Nota escrita por Ulloa en 1997 y encontrada en el baúl de los recuerdos
Ovidio usaba una ropa que fusionaba el estilo clásico de otros mundos. Su mundo era del arqueólogo latinoamericano de los años 60 -camisa de vestir blanca, con mangas largas recogidas y cuello vampirizo
Simples o dobles, las puertas permanecían cerradas para impedir la entrada y la vista intrusa como la mía. De poseer un recuadro, sería de vidrio opaco. La recubrían barrotes de metal, a veces forjados en flor.
A los 56 años de aniversario de nuestra UCA, es una ocasión de oro para recordar a mi maestro de Psicología Social, Ética Profesional y Asesor de Tesis, que por cierto llevó el nombre de “Condiciones psicosociales del sindicalismo salvadoreño: Identidad, poder y actividad”
El lunes 16 de marzo de 2020, me desperté con una fuerte opresión en el pecho. Me levanté de la cama y caminé los tres metros que separan a nuestro dormitorio del cuarto de baño. Me senté en la taza del inodoro. Mi cuerpo se tardó una media hora en encontrar una bocanada de aire
Yo noté que había una sed tremenda en los salvadoreños no solo de cerveza sino también de fiestar, bailar, chupar, volver a enamorarse, hacer proyectos, volver a tener ilusiones, cerrar heridas y hacerse amigos, comer al calor de los encuentros
Relato del intelectual salvadoreño Manuel Sorto, sobre una reunión sostenida entre el legendario líder comunista y tres intelectuales. De todos sólo sobrevive el autor
"Un compañero de mi pelotón, que tenía de seudónimo "Balbino", levantó la mano y pidió permiso para hablar sobre la muerte de Lennon" / Re-edición de nota aparecida en este diario en 2017