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martes, 03 de agosto del 2021

El Noticiero

Realizamos investigaciones y producimos reportajes como los niños de la guerra, crecimiento de las iglesias protestantes, los efectos del conflicto en la economía, así como entrevistamos a líderes populares y de izquierda

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Una llamada para entrevistarme por los 33 años de ser parte del equipo fundador de “El Noticiero” en canal 6 me trasladó a esa época dura y sangrienta, pero muy aleccionadora en el aprendizaje del periodismo en medio de una brutal guerra civil.

El movimiento para integrar el grupo se gestaba a inicios de 1987 y los rumores corrían en el gremio, pero los más interesados éramos los que hacía un año y medio formamos “Al Día” de canal 12, el primer noticiero formal de una empresa de televisión atraída porque al informar podría ganar audiencias.

A muchos les costaba entender por qué crear noticieros televisivos cuando desde hacía unas dos décadas se transmitían dos informativos en espacios rentados por empresarios independientes de las compañías de televisión; pero hubo razones para hacerlo y se juntaron intereses diversos entre los involucrados. Desde los comerciales, los políticos hasta los ideales profesionales.

A mediados de diciembre se creó Canal 12 “La señal salvadoreña”, cuyo mayor accionista era Félix Castillo Mayorga y entre sus fundadores estaban dos ejecutivos que laboraron en ventas de canales de televisión que eran propiedad de Boris Eserski, viejo empresario de medios audiovisuales desde la segunda mitad de 1950.

Eran Julio Rank, quien asumió la gerencia general, y Orlando Lorenzana, gerente de ventas. Había entusiasmo y a mediados de 1985 con Lorenzana –con quien nos conocíamos desde radio YSU en 1983- creamos “Al Día”, que transmitía por la noche los titulares de los sucesos más importantes. En esa labor me ayudaba mi hermano Guillermo Mejía, con quien propusimos el nombre.

Para septiembre de 1985, “Al Día” estaba al aire y se aseguraba una gran audiencia por la que lograba ingresos por los avisos publicitarios, superior o igual a todo lo que generaban las ventas de la programación del canal.

El equipo de “Al Día” lo encabezó Narciso Castillo, chileno conocido en el ambiente como “Nacho” Castillo. Yo no fui parte del proyecto inicial porque negociaba mi participación, pero me integré unos meses después. Parte de mi legado fue el nombre con el que se bautizó ese esfuerzo noticioso televisivo.

En 1987, la mayoría de integrantes del equipo de producción de “El Noticiero” en canal 6 salimos de la plantilla del 12 y en pocos meses estábamos al aire. El director ejecutivo –gerente, administrador y supervisor de ventas-, era Julio Rank, quien por otras razones salió antes del canal 12.

Previo al inicio de “El Noticiero” nos invadió la impaciencia porque queríamos estar en el nuevo informativo, pero no sólo nos atraía un mejor salario y trato, también lo era el espacio para cubrir sucesos y producir las noticias. Teníamos el interés de informar, demostrar que sabíamos y que podíamos hacer un buen trabajo.

Aunque entendíamos que no sería fácil y que hacerlo con las partes involucradas en el enfrentamiento armado sería peligroso, no nos importaba, pues estábamos decididos a iniciar el camino trazado.

Además sabíamos que las intenciones eran diferentes. Las televisoras creaban  competencia por el mercado publicitario y buscaban clientes interesados a través del aumento de las audiencias ávidas de información, lo cual era diferente al idealismo juvenil del equipo, pero entendimos que la garantía de la subsistencia era que los canales de televisión fueran rentables en medio de aquella peligrosa y sangrienta confrontación que tardó 12 años y costó al menos 75,000 vidas.

La juventud nos daba la osadía para creer que podíamos hacer un buen trabajo. Creímos hacerlo. Y en poco tiempo logramos competir con “Al Día”.

Era un noticiero ágil y fresco, serio pero desenfadado, pues generalmente concluía con noticia curiosa o hasta divertida. Buscábamos los diferentes lados del hecho informativo, así teníamos mayor acceso a las fuentes militares, pero también buscamos a sus enemigos: la guerrilla.

Al inicio tuvimos colaboración de corresponsales extranjeros que se enamoraron del proyecto (o de alguna de nuestras reporteras) y con ellos intercambiábamos materiales que grababan en los frentes de guerra, pero también logramos interés y hasta confianza de la guerrilla del FMLN que vio nuestra capacidad de informar.

Así fuimos a Morazán a entrevistar a los jefes rebeldes en la zona encabezados por Joaquín Villalobos, a Chalatenango para cubrir una rueda de prensa que lideró Leonel González o Salvador Sánchez Cerén y Fermán Cienfuegos, y logramos una entrevista con comandos urbanos en la capital.

Eso y más fue nuestro trabajo en esos primeros años. Cubríamos los hechos diarios, choques armados, ocupaciones de pueblos y ciudades, atentados, emboscadas, matanzas, protestas callejeras y todo lo vinculado a la guerra civil, pero también los hechos políticos, económicos y sociales.

Realizamos investigaciones y producimos reportajes como los niños de la guerra, crecimiento de las iglesias protestantes, los efectos del conflicto en la economía, así como entrevistamos a líderes populares y de izquierda.

Con el trabajo en ese periodo reflejamos en las noticias por televisión la realidad dura y acuciante de los salvadoreños, los efectos de la guerra en la sociedad y la economía, sin descuidar las producciones artísticas por medio de las expresiones en la plástica, el teatro y la música.

El lunes 27 de abril se cumplieron 33 años del inicio de aquel esfuerzo, lo cual fue una nota de El Noticiero en la que se abordó brevemente la historia inicial de aquel esfuerzo de unas treintena de personas y de la empresa de televisión interesada en recoger los hechos y hacerlas noticias en un duro periodo en la historia de El Salvador.

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Alberto Barrera
Columnista ContraPunto
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