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Otra historia sobre Las Historias Prohibidas del Pulgarcito

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Por Manlio Argueta

Tengo varias historias sobre esta obra (Las Historias Prohibidas del Pulgarcito, de Roque Dalton). La primera que fue publicada en Siglo XXI, de México, en 1974. Y ya en 1988 tenía 9 ediciones en México.

Roque la comenzó a escribir en 1960. Gozaba leyéndome. (Fue terminada en La Habana, Cuba).

En 1974: Roque envío su poema-collage al premio Casa de las Américas, y conversando con Eduardo Galeano me decía que él fue jurado y quería premiarlo, el problema era que lo había enviado al género poesía. Y el jurado dijo que no era ese género: poesía.

Se pensó entonces enviarlo a jurado de cuentos…, pero tampoco.

No ganó ningún pero hace unos 10 años vi que iba ya por la edición 24 en México. (El quizás la obra más conocida de Roque, y en la que se encuentra el famoso Poema de Amor).

Otra historia es que la tuvimos en EDUCA (Editorial Universitaria Centroamericana, con sede en Costa Rica), para publicar.

Ítalo López Vallecillos, el director de entonces me pidió opinión (1974). Y dije que era publicable, pero Ítalo lo había analizado y pensaba que por los modismos de San Salvador (ni siquiera de El Salvador) no iba a ser aceptado en un marco amplio de países a los que se dirigía EDUCA.

Era razonable. La paradoja es que es el libro más leído de Dalton, y en México. Paradojas del arte.

No nos extrañe…

Cuando el Gabo (Gabriel García Márquez) envío a España su libro Cien Años de Soledad, pese a ser dirigida la editorial por escritores amigos, fue negada su publicación: “No es novela, y no será comprendida por lectores europeos”.

Fue cuando Gabo pensó enviarla a Sudamericana, Argentina, y fue aceptada de inmediato.

Les decía que es un problema del arte: Van Gogh no vendió ningún cuadro en vida, no obstante, que su hermano era marchante de arte en París. “A nadie les gustan tus cuadros”.

Fue una tragedia para el pintor. Si el hermano le recomendó estudiar en Amberes, para regular el uso de los colores; y el pintor acepto a regañadientes, hizo examen de admisión en la gran Academia de Amberes, y no pasó dicho examen.

Gran suerte, a lo mejor no tendríamos al Van Gogh que conocemos. El hermano de Van Gogh guardaba los cuadros protegidos por su esposa, donde el pintor los tenía depositados.

Ella los conservaba pues le parecían los cuadros. Un año después del suicidio de Van Gogh, muere el hermano.

La esposa de éste los saca a luz (los tenía apilados en una alacena o debajo de la cama) y así comienza la gloria del gran pintor nederlandes.

Fue pues su cuñada y sobrinos quienes disfrutaron de los precios altos que fueron adquiriendo sus cuadros de Van Gogh.

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Manlio Argueta
Manlio Argueta
Escritor, poeta, novelista. Integrante del Círculo Literario Universitario. Director de la Biblioteca Nacional de El Salvador. Colaborador de ContraPunto
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