Zarko Pinkas |
Lo que comenzó como una celebración sencilla entre amigos terminó convertido en una odisea absurda de vómitos, tipos armados, decisiones equivocadas...
Recuerdo especialmente una tarde en que fui con Roberto Machuca a ver a las Flans. El concierto se realizó frente a la Feria Internacional, sobre una zona de césped donde habían levantado una tarima improvisada. Uno pagaba en la entrada y adentro vendían fotografías de las integrantes del grupo. No eran oficiales, por supuesto, pero igual se vendían como pan caliente. Recuerdo a Mimi, a Ilse y a Ivonne.
Las discoteca y bares de los años 80 estaban llenas de música, humo, luces de neón y gente tratando de convertirse en alguien más. Algunos querían olvidar quiénes eran por unas horas. Otros necesitaban exagerarlo todo. Y en la Zona Rosa había un personaje que aparecía constantemente: el mentiroso. El tipo que construía una versión mejorada de sí mismo para poder sobrevivir en la noche.
Por Darío Sánchez
Les retrucaban los huevos y los ovarios. Decían tenerlos grandes y rayados. Solamente aceptaban ordenes de jefes que los tuvieran igual a...
Por Alberto Barrera
Este 11 de agosto hubieras cumplido 70 años, pero hace una década partiste sorpresivamente.
Ana Leonor Cabrera: en tu cumpleaños llegaron recuerdos...
Manlio Argueta narra cómo el círculo de intelectuales universitarios en los años 60´ creaban cultura, protestaban contra la dictadura militar y también exponían sus vidas con humor, irreverencia y sarcasmo agudo, sin precedentes.
El delito del comandante Miguel Ramírez "fue no haber resistido las horrorosas torturas y haber dado información valiosa al enemigo a cambio de vivir": Marvin Galeas.
Nos dimos un abrazo primerizo. Y quien nos viese, pensaría que éramos viejos amigos. Y realmente ya éramos más que eso: hermanos auténticos en la Canción Latinoamericana, recuerda el nicaraguense
"Me quedo con esos momentos hermosos de una Maya Salarrué luminosa, concentrada, zapatona, destilando por su piel aroma a estirpe de artistas", dice Mario Noel Rodríguez.
El teatro lucía esplendido. En tiempos del entrañable Álvaro Menen Desleal había sido remodelado. Carlos Cañas, con mágico pincel, pintó en la cúpula elipsoidal de la Gran Sala un impresionante mural, recuerda Galeas