André lo encontró en la parte más alta del cerro, donde el viento parecía llegar desde todos los lugares al mismo tiempo. A esa hora de la tarde, la hierba estaba húmeda y tenía un olor áspero, mezclado con el de la tierra removida y unas flores pequeñas que crecían entre las piedras. Desde allí arriba podía verse el valle casi completo, aunque una bruma gris comenzaba a extenderse sobre las partes más bajas. Al principio Andrés pensó que aquello que permanecía inmóvil junto a una roca era una formación extraña del terreno, una especie de tronco cubierto de musgo. Después vio que respiraba.
Aquello había sido una mujer alguna vez, o al menos conservaba algo de una mujer en la estructura de la cara, en la manera de sostener la cabeza y en ciertos restos de coquetería que todavía parecían adheridos a su cuerpo como recuerdos de una vida anterior. Sin embargo, todo lo demás estaba deformado de una manera difícil de describir sin caer en palabras demasiado sencillas.
Aquel hombre también caminaba. Regresaba del trabajo cuando vio una pequeña mosca sobre la acera rodeada de la caca. Estaba inmóvil y cualquier descuido habría bastado para aplastarla. El hombre levantó el pie, la observó apenas un instante y decidió rodearla. Continuó su camino sin volver la vista atrás.
Para mi asombro, golpearon la puerta. Me acerqué al espejo para peinarme y medio ordené la pequeña sala y comedor. Medité que si fuera yo, criticaría esta forma de vivir de un ser humano.
Por Alonso Rosales, periodista, filósofo y poeta
A veces la vida tiene una manera extraña de recordarnos quiénes somos. No lo hace con discursos, ni...
Por Alonso Rosales, poeta
Era un cuerpo joven, moreno, de hermosura indescifrable,que caminaba como un secreto antiguo, irresistible, interminable;su presencia abría un fuego que no...
Frente a él no había paisaje. Solo un muro. Un muro gris, húmedo, levantado demasiado cerca del edificio. La distancia era tan corta que la luz apenas alcanzaba a filtrarse. Sobre el cemento crecían manchas de musgo y hierbas débiles, torcidas, aferradas a grietas que parecían no llevar a ninguna parte. Cuando llovía, el agua dejaba surcos oscuros que permanecían días enteros, como cicatrices recientes.
Por Nelson López Rojas
Este 2025 se cumplen cincuenta años de muchas cosas que, vistas en conjunto, parecen marcar simultáneamente el cierre de una época...
Siguió caminando, tratando de repetirse que no estaba loco, que las calles de noche deformaban a cualquiera. Pero entonces, al pasar frente a una cafetería, escuchó voces.
Redacción ContraPunto
"Hay escrituras que no se quedan quietas: migran, atraviesan fronteras y regresan convertidas en una memoria distinta."
— Sobre la obra de Carlos Santos
Hay...
Soñó con su abuela. Una luz tenue iluminaba una habitación que nunca existió, cálida y silenciosa, y su voz arrullaba los recuerdos de un tiempo que no podía tocar. Le hablaba del gólem, un guardián de barro que, en los tiempos oscuros, había protegido a su pueblo y les había dado luz.
El lanzamiento del libro “Dentro de la voz”, de la poeta salvadoreña Amada Libertad, marcó el cierre de la duodécima edición del Festival Internacional de Poesía que lleva su nombre.