Por Max Herrador
Estos eran un par de gigantones que andaban siempre en camada peleándose y ultrajándose entre sí. Primero aparecía uno haciendo averías, comiéndose...
Ahora las cosas se mueven sobre el mar, debajo de las aguas quietas, dentro de los sueños, en los rincones donde antes solo habitaba el silencio. Espíritus, bestias, sombras antiguas… ya ni siquiera sé cómo llamarlas. He intentado devolver la flor a su lugar. Lo hice una vez, creyendo que podía revertir el daño, pero nada cambió. El mundo siguió pudriéndose igual.
En su discurso ”La soledad de América Latina”, Gabriel García Márquez menciona a El Salvador cuando escribe de tres dictadores latinoamericanos del siglo pasado.
Camila salió de la cárcel para hablar en el Congreso de la República y eligió hacerlo por medio de la poesía. Hace más de 30 años otro joven privado de la libertad, Uverney, también se había aferrado a la poesía para resistir. En uno y otro caso lxs acompañó Roque Dalton, poeta rebelde, muerto indócil.
Ya hace algunos años un erudito poeta italiano amante de nuestra literatura, Rossano Pestarino compartía algunas traducciones de los poemas del célebre poeta salvadoreño.