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viernes, 5 junio 2026

Encuentran manuscrito de Salarrué

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Por Nelson López Rojas

Este 2025 se cumplen cincuenta años de muchas cosas que, vistas en conjunto, parecen marcar simultáneamente el cierre de una época y el estallido de varias nuevas. Medio siglo desde que Spielberg estrenó Tiburón. Cincuenta años desde la muerte de Franco en Madrid y de la independencia masiva de las colonias portuguesas.

A cincuenta años del cubo Rubik, de la disolución de los Beatles, o de que Bill Gates fundara Microsoft, aquí, en este paisito donde la historia llega con temblores, también se cumplen cincuenta años de Radio Clásica, del Yolocamba I Ta, de la masacre universitaria del 30 de julio, cincuenta años del asesinato de Roque Dalton y se cumplen cincuenta años sin Salarrué.

A medio siglo de distancia, cualquiera pensaría que ya no queda nada por descubrir del padre de la cuentística nacional. Sin embargo, la literatura a veces abre una rendija desde el más allá, y es así como este 27 de noviembre, en conmemoración del cincuentenario luctuoso de Salarrué, la Editorial Universidad Don Bosco presentó Almario. El armario de las almas, un manuscrito inédito descubierto por vías astrales —según afirmó sin titubeos el investigador Rafael Lara-Martínez.

Nelson López, director de la editorial, abrió el acto con su habitual mezcla de solemnidad y travesura intelectual. Recordó la vena espiritista y teosófica de Salarrué, rasgo que, a su juicio, vuelve verosímil (o al menos entrañable) un hallazgo de esta naturaleza. Agradeció el decidido apoyo por la cultura de la familia Melhado que hizo posible datar el manuscrito con Carbono-14, algo que no se acostumbra a hacer en nuestro país, y mucho menos para una cuestión literaria. El laboratorio, quizá contagiado del humor espectral del autor de Cuentos de barro, arrojó una fecha cercana a 1670. Imposible, a todas luces.

Entonces López y el arqueólogo Carlos Flores Manzano recurrieron a lo que denominaron un “análisis bayesiano” donde se combinan los priors (fechas de nacimiento y muerte del autor), los datos materiales y las intuiciones críticas. De esa mezcla emergió la fecha más probable del papel usado en el manuscrito que se presenta ahora en libro para situarlo de 1920 a 1950.

El título, contó López, estuvo a punto de ser La ventana. Lara-Martínez profundizó en la metáfora al decir que puerta y ventana no representan lo mismo para el alma. Por la puerta entra lo público, lo anunciado, lo invitado. Por la ventana se cuela lo secreto, el amante, el ladrón, el fantasma, la revelación silenciosa. O quizá el propio Salarrué, regresando en una de sus encarnaciones espiritistas. De ahí que el título definitivo Almario conserve ese eco doméstico y, a la vez, espectral.

Lara-Martínez, quien lleva quince años enfrentando un cáncer mediante tratamientos de quimioterapia, con la serenidad desde la experiencia, afirmó creer en la teosofía, pero también en la ciencia; sin la medicina, dijo, no estaría allí para sostener esa creencia dual. López secundó la idea, pues no se trata de tener una fe ingenua en la intuición del investigador, sino de un respaldo riguroso científico, es decir, asegurar la procedencia del papel, el análisis grafológico y hacer una comparación estilística exhaustiva.

Más tarde trazó un mapa de las etapas literarias de Salarrué y concluyó, con un atrevimiento intelectualmente defendible, que Almario encaja como pieza extraviada dentro de la constelación salarrueriana. A cincuenta años de su muerte, la literatura salarrueriana, decide resucitar.

La presentación tuvo lugar en la Librería UCA, ante un público selecto que pregunta, indaga, exige pruebas, celebra y, sobre todo, se niega a dar por muerto a quien sigue hablando desde un armario cuya ubicación exacta nadie parece conocer.

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Nelson López Rojas
Nelson López Rojas
Catedrático, escritor y traductor con amplia experiencia internacional. Es columnista y reportero para ContraPunto.

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