André lo encontró en la parte más alta del cerro, donde el viento parecía llegar desde todos los lugares al mismo tiempo. A esa hora de la tarde, la hierba estaba húmeda y tenía un olor áspero, mezclado con el de la tierra removida y unas flores pequeñas que crecían entre las piedras. Desde allí arriba podía verse el valle casi completo, aunque una bruma gris comenzaba a extenderse sobre las partes más bajas. Al principio Andrés pensó que aquello que permanecía inmóvil junto a una roca era una formación extraña del terreno, una especie de tronco cubierto de musgo. Después vio que respiraba.
Aquello había sido una mujer alguna vez, o al menos conservaba algo de una mujer en la estructura de la cara, en la manera de sostener la cabeza y en ciertos restos de coquetería que todavía parecían adheridos a su cuerpo como recuerdos de una vida anterior. Sin embargo, todo lo demás estaba deformado de una manera difícil de describir sin caer en palabras demasiado sencillas.
Aquel hombre también caminaba. Regresaba del trabajo cuando vio una pequeña mosca sobre la acera rodeada de la caca. Estaba inmóvil y cualquier descuido habría bastado para aplastarla. El hombre levantó el pie, la observó apenas un instante y decidió rodearla. Continuó su camino sin volver la vista atrás.
En 2013 Claribel Alegría concedió esta entrevista en la que habló sobre su vida, influencias y labor literaria. La poeta falleció este jueves. Así describía ella su vida
Un cuento en el que el autor cuestiona la moralidad y la tristeza que causa al hombre tener que encontrarse con su interior y creer que no carece de nada
El texto de Amndré Rentería fue galardonado con el segundo lugar en el certamen de ciencia ficción "Ray Bradbury" del Departamento de Letras de la Universidad de El Salvador (UES)
"Vomitar en altamar es casi un poema. No sé por qué a los poetas no les da por escribir algunos versos sobre vomitar a la luz de las estrellas en medio del mar"
"Tiembla la madrugada al mecer la tierra sus afectos. Húmeda en lama. La luz de luna zigzaguea en el cuarto, acariciándome los largos cabellos trenzados"¦"