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viernes, 14 de mayo del 2021

“Nom de guerre” cubanos

Inspirado en el poema de "Nom de guerre" de Roque Dalton, el cineasta y promotor cultural cubano-salvadoreño Jorge Dalton, nos rememora vivencias de juventud en Cuba.

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Los nombretes o apodos aparte de ser ingeniosos y chistosos, algunos suelen ser crueles y no es menos cierto le han jodido la vida a más de una persona, siendo parte de lo que en tiempos modernos llaman “bullyng”. Sé que por un apodo alguien se han tenido que ir de un pueblo, mudar de barrio y hasta irse del paí­s con tal de huir de semejante acoso. Hay quienes hasta se han suicidado por tal motivo. En Cuba fui testigo en mi niñez y adolescencia de toda esa jodedera y a pesar que fui muy feliz, no dejo de reconocer que los niños cubanos son crueles por naturaleza.

Por ejemplo, en mi escuela secundaria básica en el campo habí­a un profesor de español y literatura que era muy estricto y muy buen profesor pero nos resultaba temible ya que cada vez que aplicaba una medida disciplinaria, te botaba de la clase o de la escuela, formaba tal algarabí­a, que los muchachos lo apodaron: “POLVACERA”. Nunca supe su nombre y no hubo dios que le quitara de encima ese apodo. Recuerdo era del pueblo habanero de Bejucal. 

Un muchacho extremadamente educado y buen estudiante, de los primeros expedientes, un dí­a llegó al albergue durante los 45 dí­as al campo y se encontró con la sorpresa que un espléndido y bien construido MOJÓN habí­a sido colocado en el centro de su cama. Como se llamaba Alexander, y eran los años de la “sovietización”, la gente lo apodó: “ALEXANDER MOJONOVICH” en homenaje también a los poderosos y robustos misiles soviéticos. 

Resulta ser que un muchacho habanero nació con una malformación en el cuello y todos sus movimientos por lógica eran muy diferentes a las demás personas. Su cuello estaba unido a su hombro izquierdo y tení­a un gesto muy peculiar de ver el reloj en su mano derecha. Entonces, alguien muy observador, ingenioso y sobre todo muy “hijueputa”, lo bautizó con el sobrenombre atroz y para toda la vida de: “TRES Y CUARTO”. 

Una profesora de matemática en mi preuniversitario "Amistad Cuba-Jamaica" tení­a 6 dedos en cada mano y los muchachos le decí­an: “EL PULPO”. Nunca olvidare cuando una niña se partió un diente mordiendo una pata de pollo durante el almuerzo. Al dí­a siguiente nadie en la escuela la llamaba por su nombre, sino por: “DIENTEPOLLO”.

Así­ por el estilo tengo todo un compendio de apodos cubanos entre ellos: Panetela, Peo de monja, Corbata, Doble ancho, Chicharito, Anaconda, El bruja, Culoegoma, La Chambelona, Zapatones, El careto, Carecoco, Tabaco, Manelito, Cabezaepinga, Trespatas, Chivichana, Elito el misterioso, Cohete, Gallo ronco, Café con leche, Frenteleyland, Tibol, La salvaje, El bulla, Vinagrito, El grasiento, Tubo de pasta, El sarnicaro, Patekey, Estelita Cementerio, Boniato, Pato bobo, Calandraca, El mocho, Mig 15, Sirimba, Zapatico, Biscocho, Pesteapata, El Robot, Bola de tape, cabeza de puerto, El Tacle fatal, Sacoetarro, Chick, Mongolia, Matecoco, Pandereta, Mandarria, Trabuco, Potro enano, Maraka,Chivirico, Pepito Crushev, Bemba chula, El plátano, Masca vidrio, Chancletepalo, Tiburón, Pingatiesa, La muerta, Teresita la pelá, Malanga, Avejaruco, Marciano, Piltrafa, Alfombra mágica, Jorgito Mermelada, El Cascara, El Vizconde, Macho Rico, La Flecha negra.

Puedo seguir pero mejor se lo dejó a ustedes…

(Nota del Editor): Foto de la serie  francesa "MONSIEUR CHOCOLAT", inspirada en el payaso cubano Rafael Padilla, primer actor negro que subió a un escenario en Francia.

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