La lluvia había comenzado tres días antes de las 12:00 a.m. del 24 de junio, la noche de San Juan, y no parecía tener intención de detenerse. Caía sobre las ruinas de los caminos antiguos, sobre las ciudades-estado que aún resistían entre murallas levantadas con concreto rescatado de otro siglo y sobre los bosques deformes que crecían en los territorios donde la penumbra había echado raíces. Aquel año la lluvia tenía algo enfermizo. Los viajeros que llegaban desde el norte aseguraban que el agua desprendía un olor semejante al de las flores marchitas; los pescadores hablaban de peces encontrados muertos junto a las orillas, con las escamas cubiertas por una película gris; los más supersticiosos afirmaban que era una señal, porque cada vez que la noche de San Juan coincidía con lluvias prolongadas ocurrían cosas que más tarde nadie era capaz de explicar.
Mientras otros celebraban el progreso, él observaba la soledad. Mientras la sociedad hablaba de prosperidad, él veía miseria. Mientras los optimistas anunciaban una nueva era, él percibía el crecimiento silencioso de un vacío imposible de nombrar.
—Tuve problemas con el auto. Una llanta estalló y casi pierdo el control del vehículo. Pero cuando sentí que quedaría atrapado bajo la tormenta nocturna. Se acercó un coche y no te puedes imaginar quién venía en él.
Y vino la invasión a la UES de 1972, trago amargo para la cultura del país. Año aciago determinante, porque cambió el rumbo y sentido de la vida a muchos salvadoreños, por la grotesca intervención militar
La sesión denominada “Lectura lúdica” se imparte todos los viernes y está dirigida a maestros, pedagogos, bibliotecarios, padres de familia, animadores de lectura, promotores culturales y público en general.
“Ácida y tierna” así se define la autora del libro de cuentos “Aliento de cachorro” cuyo contenido se basa en una visión alternativa de los patrones arraigados en la cultura contemporánea salvadoreña entremezclados de manera lúdica y erótica
En esta primera visita se produce la amistad con el también joven, pero ya destacado escritor Francisco Gavidia, quien llegó a ser el más alto exponente intelectual de El Salvador y uno de los pocos primeros de Centroamérica
Como el orfebre, en cuyas manos los metales preciosos encuentran nuevas formas, Miguel Falquez-Certain toma en sus manos la palabra y la desgaja, la deconstruye, la resignifica, la depura
Desde muy joven aprendió a dar la cara hasta morir. No tuvo deshonestidad ni para jugarle una broma a la muerte, él tan bromista, de gran buen humor, extrovertido y de mentalidad brillante.
Inicia estudios universitarios de Química, que abandonará mientras decide dedicarse a la poesía. Trabaja como camionero, vendedor de autopartes hasta que comienza a ejercer...
Conocí a Iván Hernández en 1985, cuando ambos entramos a estudiar a la Facultad de Derecho de la Universidad de El Salvador. El ya escribía poemas y participaba en actividades culturales
En un recorrido diverso y memorial, la historiadora y curadora de “Urdir la trama rota”, presenta esta valiosa una exposición por tiempo breve, en medio de la pandemia, un trabajo esmerado y luminoso dedicado a conocer otros pasos de la mujer en las artes que irrumpen con su propuesta artística, muchas veces desconocida
Conversar sobre la poesía de Carlos es también hablar de su vida, de sus monólogos hechos versos, porque él dice: "Creo que el poema comienza como una labor de expresión individual"
Entre 1922 y 1923, escribió crónicas sociales y artículos de diferente temática en “Diario de Occidente”, de Santa Ana, mientras se desempeñaba también como corresponsal del periódico “El Heraldo”, de Sonsonate