André lo encontró en la parte más alta del cerro, donde el viento parecía llegar desde todos los lugares al mismo tiempo. A esa hora de la tarde, la hierba estaba húmeda y tenía un olor áspero, mezclado con el de la tierra removida y unas flores pequeñas que crecían entre las piedras. Desde allí arriba podía verse el valle casi completo, aunque una bruma gris comenzaba a extenderse sobre las partes más bajas. Al principio Andrés pensó que aquello que permanecía inmóvil junto a una roca era una formación extraña del terreno, una especie de tronco cubierto de musgo. Después vio que respiraba.
Aquello había sido una mujer alguna vez, o al menos conservaba algo de una mujer en la estructura de la cara, en la manera de sostener la cabeza y en ciertos restos de coquetería que todavía parecían adheridos a su cuerpo como recuerdos de una vida anterior. Sin embargo, todo lo demás estaba deformado de una manera difícil de describir sin caer en palabras demasiado sencillas.
Aquel hombre también caminaba. Regresaba del trabajo cuando vio una pequeña mosca sobre la acera rodeada de la caca. Estaba inmóvil y cualquier descuido habría bastado para aplastarla. El hombre levantó el pie, la observó apenas un instante y decidió rodearla. Continuó su camino sin volver la vista atrás.
Desde 1986 inicié la novela, pero me faltaban datos. No sabía que camino tomaría la revolución con estos nuevos y grandes e importantes y determinantes cambios.
El libro es un mosaico entretenido pero respetuoso de la vida incierta de sus personajes. La dinámica narrativa lleva al lector a involucrarse en el periplo del personaje principal, quien trata de llegar a la tierra prometida, cualquier que esta sea
En su descenso verde, limpio hasta los valles, la luz en Izalco parece desmentir la mano fría del hombre.Indiferentes al dolor o a toda pregunta se muestran los cerros que rodean El Mozote. Por eso hay que nombrarlos.
Poemas, manuscritos, fotos y correspondencia integran la colección que el MUPI, resguarda sobre la vida y obra del poeta salvadoreño Armando López Muñoz
La DPI es la principal editorial del país desde que nació en 1953, bajo la dirección del escritor Ricardo Trigueros de León, bajo el nombre de Departamento Editorial del Ministerio de Cultura, durante el Gobierno de Óscar Osorio
Jaraguá amolda su proceder a los preceptos viriles del campisto salvadoreño. En #Jaragua, la masculinidad describe un largo trayecto del nacimiento, a la socialización y la sexualidad reproductiva.
MIS ANDARES DE PERIODISTA es el recorrido de más de 57 años de divulgación de incontables y variados sucesos, que impactaron la vocación periodística y literaria del autor.
En MUPI se encuentra a disposición de la investigación una colección de libros, que de su padre conservó Helia, la hija del escritor y filósofo #AlbertoMasferrer
"Cheyenes, Navajos, Mayas, Pipiles, Lencas, Náhuat sucumbieron en estatales milicias, en el Pulgarcito de América en el año 32 sin herencias ni tierras ejidales", expresa Marmol Amaya en su poesía,
Poeta, escritor y periodista, es parte ya de una generación de intelectuales desaparecidos que, por sus méritos personales y su alta calidad humana, han pasado a engrosar las filas histórico-culturales de El Salvador