jueves, 12 de mayo del 2022
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Mi colega, la Piedra IV

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·"Mi colega la piedra IV" es el título de la nueva expresión reflexiva y literaria del escritor Rafael Lara Martínez. Te invitamos a leerla

Por Rafael Lara-Martínez

Desde Comala siempre…

Ahora ya casi no hay castañas. La gente las patea y desprecia. Parecen pequeñas bolas de juego. Se deslizan fuera de su cascarón en espinas. Agresivo, anticipa el trato a puntapié de su semilla encerrada.

Su destino predice la epidemia. Ante todo, la sufren las mujeres. Quizás no les afecta tanto en esta ciudad. No lo sé. Pero en lugares lejanos y arrinconados, salir de casa entona el preludio de la violencia. Grano nutritivo sin coraza; deshecho para alimentar animales.

Pregunto. Algunas personas no establecen la distinción entre el ánimo vital y lo animal.

A rastras, el espíritu languidece. Sin rumbo fijo se mueve a voluntad del viento. Sólo la intensa lluvia lo adhiere a la acera hasta volverla mancha. Hoja de otoño caída y al vuelo que el llanto la diluye intacta. Su oscuridad promete conservarla en permanencia sinfín.

En invierno todo envejece. Las canas invaden la hierba y la copa de los árboles, calva, confiesa su vocación de blancura. En el suelo, el verde se destiñe.

Vestida de escarcha, la grama celebra su uniforme de nube. Coronadas de bruma sólida, las ramas florecen de blanco como el cafeto lejano que desconocen. Blancas ramas, blanca la hierba; al alba, la sotana de la siempre viva, la punta del pasto que resiste el frío. De verde sólo se arropa el musgo que recubre la piedra. Se adhiere firme al fondo de la fuente cristalina. Lo demás es calvicie sin retoño vivo al amanecer. El sol oculto y distante, en el exilio.

La acera mojada de granizo y de sal crujiente que lo derrite. Resuena solitaria al paso sonoro y lento. Los árboles quietos, sin el murmullo de los pájaros que los arrullen.

Sólo unas cuantas hojas secas, recaídas, confiesan su antigua vocación de brote. Ahora suspendido en la niebla y en el chirivisco agreste. “Sólo la soledad” del alga declara su esperanza de arraigo sólido en la roca.


Rafael Lara-Martínez es professor Emeritus, New Mexico Tech
Correo electrónico: [email protected]

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Rafael Lara-Martí­nez
Investigador literario, académico, crítico de arte. Salvadoreño, reside en Francia. Columnista de ContraPunto.
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