Por Alonso Rosales, poeta
En la noche azul de Barcelona te acerco,sin palabras, apenas con la respiración,tu vestido rojo se desliza en silenciocomo un susurro...
Por Guillermo Rivera
Viva la Naya!, una chapina,
de metate y comal,
La canosa abuela,
si aquella fresca
tierra primaveral
Sin un aspaviento,
con una estrategia
muy criolla, muy morena
Abono jilote, familia,
herencia...
Los días se me han vuelto
un tablero de circulaciones cuadriculadas.
Antes los edificios a mi lado
eran de vidrio y la luz se multiplicaba
ahora se han hecho blanco y negro.
El certamen impulsado por el Diario Digital ContraPunto reconoció a sus ganadores en un acto celebrado en el Museo de la Palabra y la Imagen, marcando el inicio de una serie de iniciativas culturales abiertas a nuevas voces.
En el bosque callado la ardilla se apresura.
Junta nueces y avellanas con tenaz premura.
Las oculta en su hueco, su pequeña sepultura,
mientras el otoño pinta el aire de espesura.
Poema de Guillermo Rivera
Coloco por desconfianzaSensor y cámara ocultaEn cada renglón que esboza,mis trazosY mis juguetonas manosLa diestra y aquella otraVan coordinando sus pasoscuando...
Desde la penumbra de mi cuarto escucho al gato, da ladridos de pasión mientras la noche se quiebra en sus alaridos, y yo, inmóvil, atrapado en esta pierna que arde como hierro viejo, lo oigo caminar sobre la ventana, como si cada paso suyo fuera un eco de mi propio dolor, como si supiera que algo dentro de mí se está rompiendo lentamente, sin nombre, sin remedio.
El país de la sonrisa vuelve a sonreír,
las mujeres más hermosas del mundo
visitan sus balnearios más recónditos,
los ausoles se vuelven santuario,
capilla marcada para encender el fuego
de todos los faros,
estrellas que iluminan las tinieblas,
hay interminables desfiles militares
con decenas de tanquetas,
helicópteros sobrevuelan el celeste cielo,
en el calendario fechas
subrayadas para conmemorar
el día de la resurrección de todo
/lo extinto.
Cuando tenía cinco
cortaba el cabello de mis muñecas.
Era fácil.
Lo que crece, vuelve a crecer.
Nadie me enseñó
qué hacer
cuando lo que crece
es la tristeza.
por Alonso Rosales, poeta
La noche desciende lenta sobre la montaña,y el frío susurra tu nombre con dulce maña,como cuando en cafetales buscábamos razón,para encender...
Por Luis Antonio Chávez
A Monseñor Óscar A. Romero
Un aire cargado de incertidumbre
pisó los eslabones del tiempo
calcinados por la angustia.
Días antes fuiste al Paisnal
a ver...
Estoy tirado en el suelo,
viendo cómo el mundo pasa rápido sobre mí,
como si el tiempo tuviera prisa y yo no.
El polvo se mete en mi ropa y yo me dejo,
apagado, sin querer levantarme.