Por Manuel Luna.
Viví en la ciudad de México de 1980 a 1990, tres años trabajé en la librería Gandhi en el área de bodegas, recibía los pedidos de libros y etiquetaba, solamente día domingos atendía al público, un día de esos, observé curioseando entre los estantes a Gabriel García Márquez, (su casa estaba como a tres calles de la librería), le recuerdo con un overol azul de mezclilla, de inmediato me acerque y le dije maestro un gusto conocerlo, soy un salvadoreño, puedo traer un libro suyo y me lo firma, respondió amable que sí, de inmediato, tomé su novela, Los funerales de la mamá grande, de Aliana Editorial, su casa editora que le publicaba y bien recuerdo la dedicatoria escribió la frase que nunca he olvidado: para Manuel Luna “Hay que salvar a El Salvador”, esto sucedió antes de recibir el premio nobel en 1982. Eran los álgidos días de guerra en nuestro país.
Hoy, leo su discurso que pronunció al recibir el premio nobel 1982 titulado:” La soledad de América Latina” en este menciona a El Salvador cuando escribe de tres dictadores latinoamericanos del siglo pasado: El mexicano El general Antonio López de Santana, que fue tres veces dictador de México, El general García Moreno gobernó al Ecuador durante 16 años y un tercero El general Maximiliano Hernández Martínez, del que escribe lo siguiente:” el déspota teósofo de El Salvador, quien mandó masacrar a treinta mil campesinos en una salvaje masacre, inventó un péndulo para detectar veneno en su comida y mandó cubrir las farolas con papel rojo para derrotar una epidemia de escarlatina… Desde 1979, la guerra civil en El Salvador ha producido casi un refugiado cada veinte minutos. El país que pudiera formarse con todos los exiliados y emigrantes forzados de América Latina tendría una población mayor que la de Noruega”.
En este discurso cuenta del General Ecuatoriano García Moreno como un monarca absoluto, y su cadáver fue velado con su uniforme de gala y su coraza de condecoraciones sentado en la silla presidencial. Me atrevo a decir que es el personaje de su novela” El otoño del patriarca.
Espero que el presidente Salvadoreño: Nayib Bukele no esté pensando en algo tenebroso como eso que hizo su homólogo ese General Ecuatoriano y monarca absoluto, de aquella historia sempiterna. Espero que no.


