spot_img
spot_img
domingo, 16 de mayo del 2021

El costo de la incapacidad de reinventarse

Después de una dura lucha civil, y el pago de un precio bastante alto, el FMLN logró una victoria electoral histórica, con una fórmula presidencial de pura cepa en 2014, alcanzando el 50.11 % de los votos válidos, se tení­an las condiciones para implementar los cambios sociales por los que se habí­a luchado, pero en lugar de eso empezamos a perder el rumbo, de la lucha nos trasladamos a la comodidad, y desde esa zona de confort no logramos leer los llamados de atención, que se vieron materializados apenas un año después de ese histórico triunfo, cuando en 2015 el FMLN descendió al segundo lugar, alcanzando un triste 37.23 % de los votos válidos1, y si bien mantuvo el número de diputados respecto a 2012, se perdieron 12 alcaldí­as, entre ellas algunas importantes como Santa Tecla y Santa Ana, tres años después, para 20182 el descenso fue más evidente, bajando hasta el 26.77 %3, alcanzando a penas 23 escaños en la Asamblea Legislativa y 67 alcaldí­as, situación que cerró con el descalabro de 2019, quedando en tercer lugar con la cuota histórica más baja desde que participa como partido polí­tico.

Las razones podrán ser muchas y es que en la comodidad de ser partido de Gobierno se perdió la batalla más grande: gobernar escuchando a la población, esto sucedió tanto en el ejecutivo, como el legislativo y también a nivel local; la población en general y los nuestros lo expresaban, pero se optó por no escuchar. Lejos de asumir los errores y corregir el rumbo, se trató de vender ideas como premio de consolación para mantener a la militancia animada: «mantenemos la llave en la Asamblea», «recuperamos la capital», «gobernamos y mantenemos San Miguel» y otros de no muy grata recordación; situación que se repitió ante los resultados de las encuestas para la elección presidencial de este año, con la famosa remontada que el 3 de febrero se convirtió exactamente en todo lo contrario.

Los responsables creo que son aún más, claro está que con cuotas distintas de responsabilidad, y es que si bien es cierto el desplome del FMLN no se le puede adjudicar a una persona o un grupo de personas, tampoco podemos perder de vista la verticalidad que impera en su lí­nea de mando, donde lo que prima es el sistema jerárquico heredado desde las organizaciones armadas, es ahí­ donde se vuelve imposible negar que hay personas dentro de la comisión polí­tica que tienen más responsabilidad en los resultados que el resto, Medardo González, Norma Guevara, Lorena Peña, José Luis Merino, por mencionar algunos, quienes, como es bien sabido han estado al frente del partido por años, y lamentablemente han mostrado, con evidencias contundentes, una gran incapacidad de llevar al FMLN a una renovación verdadera que le permitiera mantenerse relevante como una opción para la población salvadoreña.

Los motivos por los que no escucharon, pues esos solamente ellos lo sabrán, y aunque la militancia tiene derecho a conocerlos, es muy poco probable que recibamos una explicación o justificación que nos satisfaga, lo que está claro es que el deseo de mantener el control del partido, y todo lo que eso representa, les ha impedido tomar las medidas que tanto se les han exigido. Actitudes como presentar un proceso de elecciones internas que no cambia sustancialmente la forma en la que se vení­an desarrollando las anteriores, incluso manteniendo el mismo equipo de conducción del proceso; cerrar y depurar el padrón de afiliados, que ya controlan, para reducir las posibilidades de que el resultado sea contrario al que ellos esperan; perfilar como «nuevos cuadros» a sus ahijados polí­ticos para asumir cargos de dirección en todo nivel, dejan entrever la intención de perpetrarse en el poder, trasladando el mensaje claro y directo que las cosas seguirán siendo igual.

Los costos, los ha tenido que asumir tanto el partido, como la población, todo por la profunda incapacidad que ha tenido la conducción para adaptarse a nuevos contextos y reinventarse. Como militante y simpatizante del FMLN, sigo esperando la reacción adecuada y a la altura, desde que se tocó fondo en las pasadas elecciones, especialmente de aquellos quienes deben asumir valientemente su cuota de responsabilidad; y es que si no se propician los cambios necesarios a lo interno, el FMLN se limitará a ser un simple espectador de la polí­tica nacional, mientras nuevas formas y plataformas surgen, con las capacidades necesarias para plantear, construir y validar la nueva izquierda que necesita El Salvador.

 

1 Tomando como referencia la votación para Diputados y Diputadas.

2 Idem.

3 Este porcentaje incluye las coaliciones.

 

Nery Granados
Nery Granados
Abogado y analista

Últimas entradas