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domingo, 17 de octubre del 2021

Voto nulo, ¿acción polí­tica o catarsis individual?

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En mi opinión, los procesos electorales son un escenario más de la lucha social, por supuesto enmarcados en los lí­mites definidos por la democracia burguesa. No son el único, ni el más importante. El gran error de muchos partidos de izquierda en Latinoamérica, otrora antisistemas, es tomar lo electoral prácticamente como el único elemento para medir avances o retrocesos. Poco se habla de la organización, de la construcción de poder popular, de autonomí­a e incluso de conquistas en materia de derechos.

En ese sentido, el voto nulo, es, dentro de ese esquema de democracia burguesa, una acción, que responde o no a un proyecto. Una alternativa que en términos tácticos puede ser válida en determinados momentos históricos. No es lo mismo votar nulo en contextos de fuerte represión y censura que hacerlo en contextos de alto auge del movimiento social, donde las condiciones dan para pensar en la toma del aparato gubernamental de un gobierno de base popular.

Dicho eso, en el caso de El Salvador, creo que la matriz ideológica que predomina al momento de plantear la acción del voto nulo es una de clasemedia bastante despolitizada. Sectores que, cada tres años, se manifiestan dibujando en la papeleta a Gokú, para tomarle una foto, subirlo a Facebook, para después desaparecer los próximos tres años. En ese periodo, a muy pocos los veremos apoyando el incremente al salario mí­nimo, la despenalización del aborto, el matrimonio igualitario, la defensa del agua, plantearse en contra de la represión policial – militar, una reforma fiscal justa, etc. Volverán en tres años para hacer otro dibujo y que seguro veremos sus fotos por Facebook.

Claramente no es el caso de muchos compañeros y compañeras que entienden que las elecciones libres en El Salvador costaron la vida de muchas personas que lucharon contra un régimen militar represivo y que consideran esta acción una forma de disputa contra la burocracia partidaria. Pero carecen, detrás de esa manifestación, de un movimiento de masas que respalde esto como una acción polí­tica. Es decir, en las condiciones actuales de El Salvador, el voto nulo carece de toda perspectiva de transformación social, que no es lo mismo que cambiar de gobernantes, como la historia lo ha señalado una y otra vez.

Si tomamos como base el auge que viene teniendo la derecha en el continente, el nivel de desesperanza y apatí­a que hay en la sociedad salvadoreña, me atrevo a decir que el voto nulo es hoy por hoy una acción que facilita la reorganización del proyecto conservador en El Salvador sin resistencia alguna, es decir, que se presenta más bien como reaccionario. Si de lo que se trata es de superar la burocracia partidaria, el camino que le corresponde al pueblo es la movilización y el trabajo de base, no el cederle más poder a la derecha.

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