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jueves, 21 de octubre del 2021

¿Usos o abusos?

Si la fuente no es fiable. Si se habla de rumores, suposiciones, si no hay una cuenta oficial, si el contenido no es repetido por otros sitios, entonces, dude. Aprenda a distinguir especulaciones de hechos concretos

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La información se hizo “viral” rápidamente con la velocidad de las redes sociales. Coincidió con denuncias de supuestos robos de menores en colonias populosas de San Salvado. Era el secuestro – con todas sus letras- de estudiantes universitarias.

Pasadas las horas parecía que el control se salía de las manos a las autoridades, hasta que en una conferencia y, siguiendo un estilo ya determinado, los responsables de la seguridad pública no descartaron tal secuestro; lo que hicieron fue desmentir la información.

Brindaron suficientes detalles para encontrar todos los ángulos equivocados de la información. (Asunto secundario fue la detención de un hombre acusado de estupro; eso es sostener relaciones sexuales con una persona mayor de 15 años y menor de dieciocho años mediante engaño).

No está de más insistir en que es necesario identificar contenidos reales de aquellos que desinforman, y causan alarmas innecesarias en un país tan convulsionado donde hay nulos espacios al periodismo de paz. Por el contrario, el énfasis de muchas publicaciones con apariencia periodísticas, es generar confrontación gratuita y permanente.

Esta es una breve lista de asuntos a tomar en cuenta sobre notas que desinforman: titulares llamativos, palabras “gancho” que no tienen que ver con el contenido. Uso de personajes del momento que hayan protagonizado momentos polémicos, uso de noticias antiguas como actuales, el sensacionalismo, uso de imágenes falsas o retocadas, introducir sesgo en el enfoque de la noticia para generar reacciones inmediatas en el lector según su orientación política o sus creencias.

Hay otro ángulo que los lectores deberían atender: los usuarios de estos sitios podrían ser víctimas del robo de credenciales. Algunos sitios piden que se inicie sesión, o la instalación de un complemento para abrir un archivo o ver un vídeo; lo que puede crear robo de información e incluso filtración de datos personales.

Si la fuente no es fiable. Si se habla de rumores, suposiciones, si no hay una cuenta oficial, si el contenido no es repetido por otros sitios, entonces, dude. Aprenda a distinguir especulaciones de hechos concretos.

Es una realidad que la sociedad de la información hace tiempo no está en control de las empresas. Estas afrontan su propia crisis y buscan salidas. Una es involucrar a lectores, al público, en el proceso informativo. No es asunto estrictamente nuevo. En una época habían secciones como las cartas al director, o de espacio para efemérides, por ejemplo.

La participación del lector a una parte de la producción periodística con figuras como las descritas o paneles de lectores ha sido alguna forma de impulsar la participación ciudadana. Lo novedoso ahora es el uso de Internet.

Pero muchos se declaran partidarios de lo que llaman romper con esquemas verticales donde la información es impuesta a la audiencia. De ahí que se habla de periodismo ciudadano. Pero, si se asume que con Internet cualquier ser humano puede ser considerado un comunicador social, no deberíamos asumir que le convierte en periodista en forma automática, ni lo que hace es periodismo.

Y si se amplía a sitios que hacen gala de malas prácticas en nombre de la profesión – o del oficio como dijera García Márquez-  cabe preguntar: ¿cuál es el uso o el abuso de ese tipo de periodismo y publicaciones?  

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Carlos Domínguez
Periodista salvadoreño; defensor de los derechos humanos. Colaborador y columnista de ContraPunto
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