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lunes, 25 de octubre del 2021

¿Ningún país tiene plan para la pandemia?

Tenemos el mejor hospital de la región para atender pacientes de COVID-19 y somos aplaudidos internacionalmente. ¿Y por qué no ser “únicos” también en tener un plan para llevar a cabo una segunda cuarenta?  

Cuando se habla de un plan para una eventual segunda cuarentena, se hace alusión a que El Salvador pasó tres meses en cuarentena con una asistencia social muy mal organizada, casi mínima; a tal grado que aun se siguen distribuyendo las Balsas Solidarias del gobierno central. Llevar a un encierro total al país implica sus riesgos socioeconómicos, sin embargo, no significa que sea imposible sobrellevarla.   

Perú, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), tomó medidas rápidamente al inicio de la crisis de la pandemia. Clasificaron en tres grupos las medidas: “(1) reforzar el sistema de salud a través de inversión en personal asistencial (bonificaciones), equipamiento (adquisición de unidades de cuidado intensivo y otros insumos) e infraestructura (implementación de hospitales orientados a atender a infectados), (2) desacelerar la expansión del virus a través de una cuarentena obligatoria y (3) un paquete económico de alivio a los hogares y empresas.”

Al país andino nos lleva a revisar su política fiscal. Perú lleva tres años con una disciplina fiscal y estabilidad monetaria impresionante. Se fijó que, exclusivamente durante desastres naturales o efectos externos significativos, el déficit no puede superar el equivalente al 1% del PIB. El Estado peruano tomó a bien crear un Sistema de Focalización de Hogares (SISFOH), que detecta la vulnerabilidad de los que habitan los domicilios. Gracias a esta herramienta, que apropósito tiene un censo muy bien elaborado el cual es el Padrón General de Hogares (PGH), logró tener un acceso de primera mano a los hogares más vulnerables, así el paquete económico sería entregado a través de dos bonos a quienes serían los primeros en ser golpeados por la cuarentena. Luego se propuso financiar el 35% de los salarios que forman parte del sector formal, ese porcentaje son los trabajadores que laboran una jornada de 8 horas diarias o bien 48 horas semanales, entiéndase el salario mínimo. Se subsidió al sector empresarial el cual representó un costo de 170 millones de dólares. Esto fue nada más en la primera cuarentena decretada el 15 de marzo. Y según el comportamiento de las cuarentenas han tomado medidas necesarias.

¿Qué hace diferente a El Salvador del Perú? La existencia activa de instrumentos para vigilar la vulnerabilidad de los sectores y no sólo eso, las herramientas fueron utilizadas para que el desarrollo de las entregas de las acciones gubernamentales tuviese un alcance ordenado. Si bien han tenido sus fallas, pero estas han ido mejorando en el camino del desarrollo de las cuarentas. Perú tuvo un ejercicio de cuarentenas diferente a El Salvador, empezó en la primera quincena de marzo y finalizo en el mismo, luego en abril fueron dos cuarentenas dividida en sus quincenas. Mayo y junio fueron meses completos en cuarentena.

¿Es necesaria otra cuarentena en El Salvador? Sí y no debe ser una cuarentena mediocre de nada más quince días. La implementación de un plan de desarrollo para la eventual segunda cuarenta y post-cuarentena debe ser primordial. Los nuevos tiempos demandan una nueva normalidad, a esta normalidad debemos llegar de forma escalonada hasta una reapertura completa, pero con normas fijas y lograr que las instituciones del Estado, supervisen de la seguridad del empleador y el empleado, a través de un trabajo en conjunto entre los gobiernos departamentales y gobiernos locales. El Ejecutivo en lugar de gastar sus energías en peleas con sus adversarios, debería plantearse cuáles serían las medidas y sectores a proteger en una posible segunda cuarentena.  Si bien el país andino no ha tenido una disminución de sus contagios y sus fallecidos por el virus, no significa que ha desprotegido a los sectores vulnerables.  

Señor presidente Nayib Bukele, abrase al dialogo, a la academia, a los sectores que han sido críticos de sus acciones. Le recuerdo, democracia es el arte de convivencia de las diferencias y para llegar acuerdos se necesitan de todos.

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