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domingo, 19 de septiembre del 2021

La marcha del silencio; Montevideo 2020

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El próximo jueves 20 de mayo se conmemora en Uruguay la Marcha del Silencio como se ha hecho durante los últimos 24 años, desde el 1996, de manera verdaderamente multitudinaria e ininterrumpida.

La marcha es convocada por la organización civil Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos y Desaparecidos, quienes eligieron esta fecha que conmemora el asesinato del senador Zelmar Michelini colorado del Frente Amplio, del diputado Héctor Gutierrez Ruiz, del Partido Nacional, que ahora gobierna Uruaguay y de Rosario Barredo y William Whitelaw, tupamaros; en Buenos Aires, Argentina. En operativos combinados realizados por las fuerzas represivas de las dictaduras de Uruguay y Argentina.

Pero los recordados son 196, pocos si se los compara con El Salvador y otros paises de nuestra America, en donde los desaparecidos por la reprsión politica en aquella epoca tan oscura, seguramente se cuentan por miles. Pero con ellos tambien se congregan en este pequeño pais sudamericano, ya que la marcha principal en Montevideo, comienza justamente frente al Monumento a los Detenidos Desaparecidos en América Latina.

La actividad no es solo un recordatorio, sino también una demanda permanente para que el estado uruguayo asuma el esclarecimiento de la verdad y juzgue a sus responsables, lo que ha venido sucediendo a paso lento durante los últimos años.

Me toco pasar en Montevideo esta conmemoración durante el año pasado, cuando mi esposa y yo quedamos varados varios meses en Uruguay, durante la pandemia y en espera de nuestro retorno a El Salvador.  Y la verdad es que, aunque conocía el recordatorio y tengo algunos compañeros que integran esta triste lista de desaparecidos, no estaba plenamente consiente de la misma.

Sin embargo, a pesar de que las calles de Montevideo estaban bastante vacías debido a la pandemia, noté que, en muchas ventanas de casas y apartamentos, cuatro o cinco por cuadra, en un barrio que no es precisamente conocido por ser popular, comenzaron a aparecer mantas sencillas, en blanco y negro, con una flor que había perdido dos pétalos y con textos que decían “Donde están, verdad y justicia”, o simplemente “Presente”.

Pregunté y supe rápidamente que se trataba de la Marcha del Silencio “por los desaparecidos” como dice la gente sin mayor aclaración, porque todos saben de quien se habla y de que se trata. La fecha clave era el 20 de mayo, pero debido a la pandemia no habría marcha.  En esta ocasión se convocaba a que esa noche, a las 8 pm, se saliera a la calle, conectados con nuestros teléfonos celulares a una trasmisión virtual y saludáramos con un ¡Presente! la mención de cada uno de los 196 nombres.

Me alisté, puse en mi WhatsApp la imagen de Pablito Errandonea, un joven de 20 años que trabajaba conmigo en Bs As cuando fue capturado y lanzado, según se dice, desde un avión militar en el Rio de la Plata, como muchos otros; me puse mi protector facial como corresponde y caminé en la noche hasta la esquina. Y allí parado, solo con mi conexión telefónica, ¡¡comencé a gritar “presente!!”, después de cada nombre mencionado.

Por un momento pensé que más de uno podía creer que estaba loco. Con el miedo que le tienen los uruguayos al ridículo. Pero bueno, me dije, después de todo tengo la cara tapada, es de noche y en esta época otoñal del año las calles están bastante vacías.

Pero esas ideas fueron fugases, porque rápidamente caí en la cuanta de que no estaba solo. Otras voces se escuchaban y alto. Tres o cuatro familias en cada una de las cuadras que lograba percibir en todas las direcciones a mi alrededor, voces de mujeres y hombres, de personas mayores como hay muchas en Uruguay, pero también de jóvenes y hasta algún niño o niña, cuyas voces a esa edad, como tratamos hoy de que suceda en muchos otros aspectos de la vida, sean cada vez más iguales.

He sabido que este año la marcha también será virtual. La pandemia esta pegando fuerte en Uruguay y no hay de otra, como decimos en El Salvador.

Pero seguramente este año, desde muchas casas y esquinas de Uruguay, y yo desde este otro paisito de Centroamérica, como muchos uruguayos en el mundo, nos uniremos diciendo ¡Presente!, ¡Presente! y ¡Presente!, 196 veces.

Esa noche que me quedó marcada. Y así como fue durante 24 años ininterrumpidos y será por muchos años más. Mientras tengamos memoria, como me dijo alguien. Es que la memoria, no es cuestión de edad, ni de país. Es cuestión de conocimiento y sensibilidad social.

(Fotos tomadas del internet y agencias internacionales por el autor)

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Marcos Rodríguez
Ex Secretario de Participación y Transparencia del la Presidencia de El Salvador (2014-2019); Economista uruguayo-salvadoreño, investigador y escritor. Colaborador de ContraPunto
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