Este 8 de marzo está caracterizado por la convocatoria del movimiento feminista para hacer una huelga de mujeres, a la cual se ha adherido a nivel mundial. El objetivo de dicha convocatoria es visibilizar los grandes vacíos jurídicos que se materializan cotidianamente en nuestras vidas a pesar de las declaraciones mundiales a favor de nuestros derechos y de legislaciones específicas de los Estados. Existen vacíos evidentes si analizamos las estadísticas sobre violencia que se traducen en feminicidios, abusos sexuales, estupro, maltrato físico y emocional, falta de acceso servicios de salud e información sobre derechos sexuales y reproductivos, inequidad salarial, inequidad en las cuotas de participación en los espacios de decisión y partidos políticos.
Daré solo un vistazo a las estadísticas sobre violencia hacia las mujeres poque muestran la distancia que hay entre las instituciones del Estado y nuestra vida cotidiana. Para ello analizo brevemente algunas estadísticas correspondientes al 2016. Según la OMS, el 35% de mujeres en el mundo ha sufrido violencia física o sexual por la pareja o terceros. En El Salvador, la agencia EFE, en una nota publicada el 7 de diciembre del 2016 informó que “el 63% de los asesinatos cometidos contra mujeres fueron por razones de odio de género. A finales del mismo año la Fiscalía reportó que durante el mismo se registraron un total de 520 asesinatos contra mujeres, de los cuales 315 fueron catalogados como feminicidios”.
Asimismo, datos sobre salud sexual y reproductiva evidencian la imposibilidad de acceso a educación sexual y reproductiva debido a posiciones conservadoras de la Iglesia y de distintos sectores sociales salvadoreños que permean al Estado, supuestamente laico, y sus instituciones al grado de impedir la realización dentro del sistema educativo nacional de campañas de prevención dirigidas a niñas, niños y mujeres adolescentes sobre abuso sexual y embrazo precoz. El informe sobre embarazos en niñas y adolescentes presentado por el UNFPA-MINSAL en julio del año pasado reveló que durante el 2015, cada 21 minutos una niña o adolescente resultó embarazada “(…) 1,500 niñas entre los 10 y los 14 años resultaron embarazadas sin que se persiga al familiar, conocido o desconocido que perpetraron el hecho.” Unos de los mayores flagelos de nuestra sociedad es la impunidad y esta se materializa cuando no se persigue y castiga a los responsables de semejantes atrocidades.
Como es difícil abordar todos los temas sujetos a análisis arriba sugeridos en este breve espacio, reflexiono únicamente sobre estadísticas de violencia porque nos muestra la distancia que hay que recorrer para que la ilusión de la equidad se concretice y dé paso a una sociedad igualitaria. Los datos sobre las distintas formas de violencia muestran nuestros cuerpos mutilados, abusados, sometidos como la evidencia del estado de la democracia salvadoreña que se olvida de sus ciudadanas cuando no persigue ni castiga a los culpables, o peor, los justifica. No obstante todo, seguiremos luchando contra la violencia hacia nosotras todos los días de nuestra vida.