jueves, 12 de mayo del 2022
spot_img

Yusef Bukele: “La gente ya no piensa por sí misma”

¡Sigue nuestras redes sociales!

Yusef Bukele es el primero de los hermanos del presidente en denominarse como asesor y aseguró de haber tenido influencia en la adopción del bitcoin como moneda de circulación nacional.

Yusef Alí Bukele, hermano y autodenominado asesor del presidente de la República, Nayib Bukele, aseguró que “el principal problema del mundo” es que “la gente ya no piensa por sí misma”.

Así lo dijo en un entrevista brindada al escritor, ebanista y fotógrafo europeo, Adam James Pollock, con quien se sinceró y mostró su preocupación por el destino en el que va encaminada la sociedad mundial.

“Estamos presenciando el viaje de la sociedad en un tren que va hacia el colapso. Esto ha sucedido muchas veces antes, pero esta es probablemente la primera vez que se registra en la historia y que le sucede a una sociedad globalizada. Esto puede verse como una simplificación excesiva, pero el desarrollo de la humanidad a lo largo de la historia ha tenido dos caminos diferentes; uno puede llamarlos control y libertad. Hay muchas personas en el camino del control que realmente sienten que lo que están haciendo es lo mejor para el mundo. Por lo general, piensan que la gente no sabe lo que es bueno para ellos, por lo que tratan de controlar lo que hacen por el bien de la sociedad en general”, indicó.

Para Bukele esto último no sucede en El Salvador, ya que considera que con su hermano están buscando respetar las libertades y acercar los beneficios a la población salvadoreña.

“Comunidades enteras, ciudades o incluso países desconectados del camino de control y esforzándose al máximo por el otro camino. Un camino donde las personas tienen el criterio y la oportunidad de hacer lo que realmente quieren hacer. Ciertamente es muy difícil, hay que alinear muchos factores que uno no controla para que esto suceda pronto. Y un proceso más diseñado puede llevar años que nosotros, como sociedad, tal vez no tengamos. En nuestro caso [en El Salvador], eso es lo que estamos tratando de hacer. Ya tenemos, lo que creo, son los ingredientes más difíciles de conseguir, pero aún queda mucho por hacer”, apuntó.

Señaló que muestra de ello es la Ley Bitcoin, que fue puesta en marcha en septiembre de 2021 y con la cual se adopta al bitcoin como moneda de circulación nacional salvadoreña.

“Nos atrajo la idea de una moneda descentralizada, y estudiando Bitcoin, vimos que la idea inicial y algunas de las personas involucradas tienen principios similares a los nuestros: una creencia en el potencial del individuo y los riesgos de la centralización y la filosofía de control. También hubo otros factores involucrados: una protección y/o escape de la devaluación del dinero fiduciario; atracción [hacia El Salvador] por empresas y personas que están más cerca de ser auténticos que el humano moderno promedio; remesas sin comisiones; rápida bancarización de la población”, explicó y confesó que estuvo involucrado e influyó en la circulación de las criptomonedas en el país.

Agregó que: “Como todo ser humano, tengo preferencias, y tratando de seguir la filosofía de hacer lo que amas porque lo harás mejor, me enfoco principalmente en el pensamiento a mediano y largo plazo y en la construcción de bases. ¿Cómo vamos a ser como sociedad en 20, 30, 40 años? ¿Qué caminos podemos tomar para llegar allí? ¿Lo que hay que hacer? ¿Qué pasos se deben tomar y en qué orden? ¿Qué riesgos potenciales existen? Cada sociedad desarrollada que hemos tenido pensó en la historia llegó allí con una visión colectiva. No es una garantía de que una sociedad llegue allí solo por tener una visión, pero tenerla es prácticamente un requisito previo para ello. Paralelamente a la visión, debe diseñar la forma de llegar allí, de una manera en constante evolución”.

Por lo tanto, planteó que dijo que se encuentran trazando el rumbo del desarrollo de la sociedad salvadoreña.

“Nuestro desarrollo será diferente a cualquier otro desarrollo en el mundo. Y se convertirá en lo mejor que puede ser, porque será nuestro propio camino. Un futuro con nuestras características, no el país genérico número 78. Aprendiendo de los aciertos y errores de otros, en la época moderna ya lo largo de la historia. Eso es lo que todas las sociedades deberían esforzarse por lograr, y lo que han hecho las sociedades más exitosas a lo largo de la historia”, detalló.

Pese a mostrar la parte más ecuánime de la familia Bukele, la actual realidad nacional muestra un panorama totalmente diferente a la preocupaciones y principios de los que supuestamente intentan inyectar a escala nacional.

El Salvador atraviesa por un momento de restricciones de los derechos ciudadanos, debido a que la Asamblea Legislativa atendió la orden del mandatario salvadoreño de aprobar el Estado de Excepción, para contener un repunte de homicidios que dejó 85 víctimas del 25 al 27 de marzo, siendo esta la jornada más sangrienta de la historia salvadoreña desde hace 20 años.

Producto a esta situación, se han registrado redadas policiales en comunidades pobres del país, las cuales han logrado sacar peligrosos delincuentes, pero también han llevado a bartolinas a personas que no le deben nada a la justicia.

Además, los parlamentarios modificaron al artículo 345-C del Código Penal, se sanciona la elaboración y reproducción ilegal de mensajes, señales, denominaciones o propaganda alusivas a pandillas, imponiendo penas de 10 a 15 años.

Esta medida ha generado alarma en el gremio periodístico, ya que organismos nacionales e internacionales consideran que se trata de un acto de clara censura al trabajo de los comunicadores.

Desde hace tres años, este gobierno se ha visto reñido con la libertad de prensa o el que tenga un pensamiento contrario a lo que diga el presidente Bukele, ya que se ha visto limitado la fiscalización del uso de los fondos públicos y a esto se suma un linchamiento en redes de parte de los fanáticos al mandatario quien él mismo los alienta a atacar, alimentándolos a usar la galopante corrupción e inoperancia de la clase dirigente tradicional que dirigió al país durante 30 años.

Muestra de ello es que Karim, Yusef e Ibraim Bukele estaban siendo investigados por el depuesto fiscal general de la República, Raúl Melara, en el extinto caso “Catedral” por que habrían sido el centro de poder de una organización que coexistía con la presidencia de la República, que tenía por objetivo la obtención de lucro y acumulación de poder.

Asimismo, la investigación tenía por objetivo obtener indicios de delitos como actos arbitrarios, falsedad documental agravada y peculado. Otro punto que abordaba el caso era la indagación de que si la estructura cometió delitos en negociaciones con liderazgos con pandillas, creación de plazas en las tiendas penitenciarias y compra de canastas básicas – en el periodo de emergencia por la pandemia del coronavirus- para su uso con fines políticos partidarios.

Algunos medios de comunicación internacionales titularon la noticia como: Investigación internacional pone a Nayib Bukele como líder de la corporación mafiosa más grande de El Salvador.

Por otra parte, Yusef es el primer hermano del gobernante salvadoreño que acepta formalmente que tiene influencia en Casa Presidencial.

“Supongo que podría llamarme asesor del presidente, en casi cualquier tema que él sienta, o yo sienta, que pueda tener una observación”, confesó.

El asesor no ha estado exento de participar en actividades políticas partidarias, ya que compitió para la presidencia de Nuevas Ideas.

Sin embargo, no logró la mayoría de votos y perdió contra su primo Xavier Zablah.

Además en las elecciones presidenciales trabajó de la mano con el ahora vicepresidente de la República, Félix Ulloa.

También ha estado involucrados en acciones de bienestar social, en beneficio de comunidades desprotegidas cuando fue presidente de Junta Directiva del Club Kiwanis el Salvador del Mundo. Además, trascendió que fungió como representante gubernamental en una actividad regional que se realizó meses atrás en el país, sobre prevención de desastres.

Mientras tanto, Karim Alberto Bukele ha sido un poco más prudente en el aspecto político partidario y se mantiene tras bambalinas, en la asistencia a su hermano el ciudadano presidente.

Karim Alberto fue CEO de 4am Saatchi & Saatchi El Salvador y es especialista en las Lovemarks, es decir, marcas que son amadas más allá de la razón. Esta habilidad ha sido combinada con sus conocimientos en psicología.

El “hombre fuerte tras la imagen del gobernante” tendría la misión de definir los pasos a seguir de la Presidencia de la República, mientras Yusef trabajaría en el gabinete económico.

Ninguno de los tres hermanos Bukele tendría puesto público oficial, es decir, no son funcionarios gubernamentales, pero operan con total soltura y libertad con la aprobación explícita o tácita del primer mandatario.

Al no tener puestos públicos, no están sometidos a ninguna de las leyes de contraloría que permiten evaluar la conducta de los funcionarios por lo que están exentos de ser sometidos a juicio político.

Aunque hay 16 ministros designados, seis secretarios de la Presidencia y tres comisionados, la palabra de Karim es ley y muestra de ello ocurrió en la sesión legislativa del 4 de mayo de 2020, en la que la Asamblea votó a favor de que el Ejecutivo pueda contraer US$1,000 millones más en deuda, lo que creó una fractura más en el partido Arena.

Fue la primera aparición pública de Karim como negociador de votos en la Asamblea Legislativa. Al menos tres diputados y dos asesores de bancada aseguran que él llevó la batuta de las negociaciones, aunque en ocasiones iba acompañado por funcionarios como el ministro de Hacienda, Nelson Fuentes; el asesor jurídico de la Presidencia, Javier Argueta; el secretario privado, Ernesto Castro; o el Superintendente de Telecomunicaciones, Manuel Aguilar. En esa misma jornada, Karim también negoció con los diputados la Ley de cuarentena que normalizó la detención por parte de la Policía de personas sospechosas de romper el confinamiento domiciliar, una detención que, según la Corte Suprema de Justicia, era hasta ese momento ilegal y todavía puede ser considerada arbitraria.

Karim había actuado como delegado de su hermano unos días antes, a puerta cerrada, para negociar aquellas propuestas que luego llevaría a la Asamblea. Negoció con diputados, y fungió como interlocutor del Gobierno ante la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), para acordar la distribución de aquellos $1,000 millones en un paquete de medidas de rescate a empresas en el contexto de la crisis por la pandemia.

En una entrevista que circula en redes y realizada durante las pasadas elecciones presidenciales, Karim fue cuestionado sobre ello y a que se debe su participación en las medidas de políticas públicas.

“Si tengo una función de él (Bukele), soy el hermano del presidente de la República, nada más eso, no tengo ningún cargo público. Lo único es que él (Bukele) tiene confianza en mi y platicamos, le doy consejos, a veces los escucha, a veces no y por eso discutimos en cierto punto. Simplemente es una conversación entre hermanos”, contestó.

Concluyó que siempre ha apoyado a su hermano desde que entró en la alcaldía de Nuevo Cuscatlán.

spot_img

También te puede interesar

Carlos Francisco Hernández
Periodista y redactor de ContraPunto. Especialista en temas políticos, sociales y judiciales
spot_img

Últimas noticias