Como un espacio dedicado en la atención de mujeres en situación de violencia se ha concebido el proyecto “Ciudades Inclusivas y Libres de Violencia para las Mujeres”, que ha sido inaugurado en las instalaciones de la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales, de la Universidad de El Salvador (UES). La iniciativa, además, establece la configuración del espacio dedicado a la Sala de Simulación de Audiencia, para que estudiantes “realicen prácticas y juicios de oralidad” y la instalación de herramientas que permitan la atención de población femenina.

Según lo detalla el informe oficial, el proyecto tiene por objeto el “fomentar municipios seguros y ciudades universitarias, sin violencia para las mujeres, por medio de acciones coordinadas entre feministas, funcionariado municipal, y personal de la UES para instalar servicios de atención integral especializada”, con la implementación de acciones como la atención psicológica y la asesoría jurídica en favor de las víctimas.

Se está acompañando la instalación de Salas de Atención Integral que van a albergar servicios de asesoría jurídica y psicológica a mujeres en situación de violencia (…) se espera que otra fase del proyecto incluya la instalación de otras ventanillas en otras facultades, así como en el Distrito 1 y 6 de San Salvador”, detalló a ContraPunto la directora de la Colectiva Feminista, Irma Lima. “Entonces, es un poco contribuír a tener espacio físico, como también a fortalecer las capacidades del cuerpo docente, administrativo, la incidencia estudiantil, para que al final se respete, y finalmente funcionen los mecanismo de derivación y atención a casos de violencia de género dentro del Campus Universitario”, añadió.


Una Iniciativa Social

La iniciativa para la remodelación del espacio físico y la gestión e implementación del proyecto ha sido desarrollada y financiada por la Colectiva Feminista por el Desarrollo Local y el Ayuntamiento de Víctoria-Gasteiz, con implicación de la Universidad del País Vasco y de la Alcaldía Municipal de San Salvador. En la gestión de implementación participa la Facultad de Jurisprudencia y el Centro de Estudios de Género de la Universidad de El Salvador (CEG-UES).

Nosotros tenemos una carta de entendimiento con la Colectiva Feminista, con quién hemos desarrollado diferentes trabajos, dentro del marco del proyecto de la Colectiva Feminista, de Ciudades Inclusivas y Libres de Violencia para la Mujer, se inserta éste subproyecto para la facultad y quienes han conseguido el financiamiento es La Colectiva Feminista. Y quienes dan el financiamiento es le Ayuntamiento, y nosotros somos, digamos, como beneficiarios de esa cooperación; pero, a su vez, somos los encargados de revertir ésta cooperación en los servicios que nosotros vamos a prestar”, detalló a ContraPunto la decana de la Facultad de Jurisprudencia, Dra Évelyn Farfán.

El proyecto que pretende beneficiar al sector académico de la universidad y a las mujeres en situación de violencia no establece la participación financiera de la UES. En su lugar, la facultad y el CEG-UES serán “los encargados de revertir ésta cooperación en los servicios” que la universidad va a prestar, según lo añade Farfán.

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El Espacio Físico

Las instalaciones del proyecto se distribuyen en 62 metros cuadrados, en los que se establece la construcción de una Sala de Simulación de Audiencias, una Sala de Atención para la Mujer y una oficina dedicada a las partes procesales de la actuación judicial.

Aquí ya hay capacidad instalada. Hay compromiso también del cuerpo docente, de acompañar, para que estudiantes de derecho puedan hacer prácticas específicas en la legislación en materia de violencia. Y, además, el proyecto se va a acompañar de formación; formación también especializada para el personal que va a estar encargado del personal que la Facultad designe”, dijo Lima.

El edificio, sin embargo, tiene cerca de setenta años desde que fue construido. Por tanto, la planificación del nuevo proyecto no omite los estudios técnicos previos para considerar las implicaciones del impacto físico y de la carga añadida.

Este edificio tiene más o menos setenta años de existir. Como podemos ver, es una estructura bastante robusta. Como dicen, de las construcciones viejas, que son construcciones bastante sólidas. Han soportado varios terremotos. (…) la estructura como tal está en buenas condiciones. Sin embargo, nosotros tratamos de no ser agresivos con ésta intervención que estamos realizando, y no generarle cargas adicionales a la estructura, que podría llegar a comprometer, en un futuro, la integridad estructural”, indicó uno de los técnicos de la construcción.

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Para la configuración del espacio y el establecimiento de las unidades de especialización, se ha planificado la segmentación en “paredes internas”. Asimismo, dispondrá de un piso de “porcelana de alto tráfico” y de “cielo falso de tabla roca”; así como de “iluminación led” para garantizar un “bajo consumo energético”.

Y, según lo añade el técnico, todas las paredes internas que se van a ser, van a ser con divisiones. Va a ser una división tipo adendas, resistentes a la humedad, pero que no genera cargas adicionales a la estructura. Entonces, vamos a tener la tranquilidad de que no se va a estar perjudicando el edificio a largo plazo”.

El espacio tampoco omitirá detalles para la adecuación del ambiente. Aire acondicionado, ventanas de celosia de vidrio, una cobertura de aluminio y puertas de madera también forman parte de la indumentaria.

Los gestores del proyecto manifiestan altas expectativas para la producción final de un “espacio adecuado”, dispuesto para la labor académica y la atención de la violencia contra las mujeres.

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