Zarko Pinkas |
La propuesta coral reunió 300 intérpretes de distintas generaciones en un proyecto artístico que apostó por la colaboración, la sensibilidad y la fuerza expresiva de la música colectiva.
Alianzas Polifónicas se presentó como una demostración del poder que tiene la música para reunir personas de distintas edades, experiencias y trayectorias en torno a un objetivo común. Cerca de 300 coralistas participaron en una propuesta que integró voces infantiles, juveniles y adultas dentro de una construcción musical ambiciosa y cuidadosamente articulada.
El proyecto, impulsado desde la Alianza Francesa de San Salvador y el Liceo Francés, representó la culminación de un proceso de trabajo en el que la formación artística y el esfuerzo colectivo tuvieron un papel central. La coexistencia de diferentes generaciones sobre el mismo escenario no solo aportó riqueza sonora, sino que también permitió apreciar cómo la música coral puede convertirse en un espacio de encuentro y diálogo.
La dirección de Martín Le Ray y Benjamín Riez fue uno de los pilares fundamentales de la propuesta. Coordinar un conjunto de esta magnitud supone un desafío considerable, tanto desde el punto de vista técnico como artístico. La integración de las distintas agrupaciones evidenció un trabajo cuidadoso de preparación, equilibrio vocal y construcción interpretativa.
El repertorio seleccionado recorrió diversas emociones y temáticas humanas. Canciones como Une Seconde, Petit Papa, Fils de Joie, Vivre ou Survivre, Libre, La Quête, La Vie Ne Vaut Rien, Effet de Masse y Tourne Qu’un Vent exploraron asuntos tan universales como la esperanza, la libertad, la resiliencia, la búsqueda de sentido, la memoria, la solidaridad y la capacidad de sobreponerse a la adversidad.
Más allá de las diferencias estilísticas entre las obras, el programa mantuvo una notable coherencia conceptual. Muchas de las canciones abordaron experiencias profundamente humanas, permitiendo que las voces funcionaran como vehículo para transmitir emociones, reflexiones y relatos compartidos. La música coral posee precisamente esa capacidad singular de transformar sentimientos individuales en una expresión colectiva, donde cada voz conserva su identidad mientras contribuye a una construcción mayor.
Uno de los aspectos más interesantes de la propuesta fue la manera en que combinó la dimensión artística con la dimensión formativa. La participación de niños, jóvenes y adultos permitió observar la transmisión de conocimientos y experiencias entre generaciones, reforzando el carácter comunitario de la práctica coral.
Alianzas Polifónicas dejó en evidencia que la música sigue siendo una de las formas más efectivas de reunir talento, disciplina y sensibilidad en torno a una experiencia colectiva. La participación de 300 coralistas y el trabajo de dirección desarrollado por Martín Le Ray y Benjamín Riez dieron forma a una propuesta que destacó tanto por su dimensión artística como por su valor formativo y cultural.












