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martes, 19 de octubre del 2021

La Función de las Tres 45

La fuerza estaba en el grupo, seminiños y seminiñas impetuosos en los albores de su pubertad, pequeños emperadores in crescendo respondones porque lo que no hacían en su casa o el colegio lo descargaban por acá.

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Para la Promoción 83 del Liceo Salvadoreño

¿Se acuerda? se bajaba del carro una cuadra antes del cine para ahorrarse la balconeada de que sus compañeros lo vieran cuando su mamá lo iba a dejar, sólo a un nerd se le hubiera ocurrido, y más aún cuando ella le entregaba un billete de 25 colones y le encargaba advertidora que se portara bien.

La oscuridad del cine lo liberaba fuera el Paseo el Uraya, el Caribe el Deluxe el Vieytez o el Colonial. La película no importaba, daba igual ver a Diana Ross en el papel de Dorothy y a Michael Jackson de Espantapájaros en la versión disco de The Wizard of Oz, o a John Travolta como Danny Suko y a Olivia Newton John como Sandy en Grease, malísimas ambas, el chiste era gritar o burlarse de otros porque a eso iban usted y los demás, gallitos de séptimo, octavo o noveno grado, asustados y anhelantes que las niñas les fueran hablar.

Así era la función del sábado de las tres cuarenta y cinco de la tarde, nada recomendable para vejetes de más de 16 años, abriéndose el telón  comenzaban las cacofonías del estómago, improperios corporales, olores acres, el ambiente enrarecido porque algún gracioso lograba expandir el gas ruso por los confines de la sala.

Guerras de vasos de cartón, estallidos de petardos simulados, colillas encendidas aterrizando en cualquier cabeza, carcajadas y aullidos porque el cuche, el caballo o el ceviche pasaban, sobrenombres adecuados por obvios símiles anatómicos, y pobre de aquel que se levantara al baño a mitad de la función, siempre habría algún descubridor de esa reveladora debilidad: “no te la jalés mucho negro que te van a crecer pelos en la mano”.     

La fuerza estaba en el grupo, seminiños y seminiñas impetuosos en los albores de su pubertad, pequeños emperadores in crescendo respondones porque lo que no hacían en su casa o el colegio lo descargaban por acá.      

¿Se acuerda? terminaba la función y rápido todos se despedían para ponerse los grilletes y volverse a civilizar y convertirse en hijos modelo y subirse al carro de sus mamás.

¿Se acuerda? el lunes comentaría con sus compañeros en el plantel querido jardín de la infancia las incidencias del cine para esperar ansioso la función de las tres 45 del siguiente sábado.   

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Gabriel Otero
Escritor, editor y gestor cultural salvadoreño-mexicano, columnista y analista de ContraPunto, con amplia experiencia en administración cultural.
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