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domingo, 09 de mayo del 2021

Falsedad democrática

Durante los gobiernos de ARENA, la polí­tica exterior de El Salvador fue afí­n ideológicamente con Taiwán y Estados Unidos, eso provoco que el 11 de abril de 2002, el gobierno del expresidente Flores, cuando se suscitó el fallido golpe de Estado contra el fallecido expresidente de Venezuela, Hugo Chávez, fuera el único paí­s de Latinoamérica que reconociera al gobierno golpista de Pedro Francisco Carmona y posteriormente le otorgara asilo polí­tico a uno de los principales gestores de ese golpe, el contraalmirante, Carlos Molina Tamayo.

Otro ejemplo serí­a cuando esa misma administración en agosto de 2003, en contra de la opinión pública y la acérrima oposición del FMLN, envió el primer contingente de soldados para apoyar la operación militar estadounidense denominada “Libertad para Iraq”. Hasta el 31 de diciembre de 2008 el gobierno del expresidente Tony Saca mantuvo la presencia militar en Iraq.

El 22 de junio de 2010, siendo alcalde de San Salvador, Norman Quijano, por medio de un acto privado realizado en un hotel de la capital, condecoró como “visitante distinguido” al presidente golpista de Honduras, Roberto Micheletti; en esa ocasión Quijano declaró ante los medios de comunicación que dicho reconocimiento era “por su destacada labor en pro de la democracia en su paí­s”, además dijo ser su “admirador”.

Sin embargo el 16 de agosto de 2016, la Sala de lo Constitucional de Honduras habilitó la reelección presidencial para el actual mandatario, -Juan Rolando Hernández-, pero el silencio institucional de ARENA fue evidente al no pronunciarse para que se respetará el Estado de Derecho en el hermano paí­s, mostrando una actitud diferente a la que tuvo en el 2009 cuando se fraguó el golpe legislativo contra el presidente Manuel Zelaya.

Lo mismo ocurrió el 31 de marzo del presente año, cuando en Paraguay 25 senadores de derecha, aprobaron el proyecto de enmienda constitucional para habilitar la reelección presidencial de manera consecutiva, provocando una profunda crisis polí­tica en el paí­s suramericano, pero ARENA siguió el mismo guion del silencio cómplice.

Todo lo anterior refleja como el partido ARENA a su conveniencia adecúa su discurso en “defensa de la libertad y la democracia” e intenta hacer creer a la opinión pública que su preocupación por la crisis que sufre Venezuela es porque El Salvador lleva el mismo rumbo.

Para finalizar, no hay peor falsedad democrática cuando ARENA se preocupa por los problemas de Venezuela y no asumen la corresponsabilidad,-que en sus gobiernos-, se hayan profundizado los problemas estructurales que afronta actualmente el paí­s; no hay peor falsedad democrática en señalar de “dictador” al presidente Nicolás Maduro, cuando en su práctica han condecorado y otorgado asilo a golpistas; no hay peor falsedad democrática cuando se acusa al actual gobierno de plegarse a los intereses del chavismo, pero se les olvida que defendieron los intereses de la administración Bush y encaminaron al paí­s a una intervención militar que sumergieron a Iraq en una crisis social, económica y polí­tica. Los profetas de la “libertad” deberí­an dar explicaciones de todo esto antes de preocuparse de los problemas de Venezuela.

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Moisés A. Rivera
-Psicólogo con especialidad en atención, tratamiento e investigación sobre violencia de género. -Consultor sobre políticas públicas de juventud, prevención de violencia e incidencia política. -Estudiante Maestría en Docencia Universitaria.

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