jueves, 12 de mayo del 2022
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El largo camino para llegar a ser declarado Beato en la Iglesia Católica

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Por (P) Antonio Molina (Padre Toño)

El recién pasado sábado 22 de enero los católicos salvadoreños hemos presenciado la segunda ceremonia de beatificación de 4 nuevos beatos: P. Cosme Spessotto, P. Rutilio Grande, Manuel Solorzano, Nelson Rutilio Lemus, la primera fue la de Mons. Romero el 23 de mayo de 2015.

La beatificación del P. Cosme llega después de casi 42 años, fue asesinado el 14 de julio de 1980 y la del P. Rutilio Grande y compañeros después de casi 45 años, fueron asesinados el 12 de marzo de 1977.

El proceso de beatificación puede durar muchos años.

Inicia siempre en la Diócesis dónde vivieron y mueren con “olor de santidad”.

Los nuevos beatos salvadoreños, (P. Cosme es italiano de nacimiento pero “Nonualco” de corazón) fueron asesinados por “odio a la fe”, esta razón de alguna manera acelera o acorta los años del proceso de beatificación.

Decíamos que el Proceso inicia en la Diócesis respectiva, en nuestro caso en Zacatecoluca y San Salvador. Cada Obispo nombra a un “Postulador” que iniciará el estudio de la vida y obra del futuro beato, si existen escritos o grabaciones también le toca estudiarlas. El proceso diocesano termina y se le llama “Siervo de Dios”. Aquí también trabaja el llamado Abogado del Diablo que buscará por oficio todo los que se oponga o impida que sea declarado Siervo de Dios.

El siguiente paso es declararlo “Venerable”.

Esta etapa tiene 5 momentos.

1. Se estudia de nuevo la vida y virtudes del Siervo de Dios, ante el Tribunal nombrado por el Obispo Diocesano. Se escuchan testigos que conocieron de cerca al Siervo de Dios.

2. Se somete a nuevo examen los Escritos del Siervo de Dios por parte de la Comisión de Censores nombrados por el Obispo, ellos garantizan que nada de los escritos están en contra de la doctrina de la Iglesia.

3. En Roma, la Congregación para la Causa de los Santos por medio de un “Relator” elabora un Documento llamado “Positio” una especie de resumen de las declaraciones de los testigos y el examen de los escritos.

4. Una Comisión de Teólogos nombrados por la Congregación para la Causa de los Santos discutirán la “Positio”. Hacen la valoración y ese Documento debe ser discutido en la Plenaria de la Congregación por los Cardenales y Obispos que forman parte de ese Dicasterio Romano.

5. Del juicio de la Plenaria de la Congregación depende que el informe se le pase al Papa, quien aceptado promulga el Decreto que reconoce la heroicidad de las virtudes teologales del Siervo de Dios: Fe, Esperanza y Caridad. Y de las virtudes cardinales: Fortaleza, Templanza, Justicia y Prudencia. El papa lo declara Venerable, los fieles pueden pedirle favores y gracias de manera privada.

La siguiente etapa es llegar a ser reconocido Beato.

Aquí se examinan los favores recibidos por intercesión del Venerable y probar así la Santidad del futuro Beato.

Para ser reconocido Beato es necesario comprobar un milagro, pero en el caso de los mártires no es necesario. En este caso lo que se debe demostrar bajo un estudio de los hechos y circunstancias por las cuales fue asesinado, las razones deben ser por causa de predicar y vivir el Evangelio hasta dar su propia vida, los asesinos matan al mártir por “odio a la fe”.  Este estudio lo realiza una Comisión de Teólogos de la Congregación para la Causa de los Santos.

Una vez se tiene el informe de la Comisión de los Teólogos pasa al examen de los Cardenales y Obispos de la Congregación para la Causa de los Santos. De ser positivo el examen (en esa Comisión difícilmente todos piensan igual) se pasa el Informe al Papa, quien anuncia la noticia y la fecha de la beatificación.

Las beatificaciones ahora se celebran en la Iglesia local y normalmente es presidida por el Cardenal Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos. El nombramiento como “Delegado Papal” en la persona de nuestro Cardenal Gregorio Rosa Chávez no se puede pasar por alto. Más allá del honor de representar al Papa Francisco recordemos que el Mensaje en su homilía tiene un valor mucho más grande, ojalá los que tengan oídos para oír que oigan. Sino asistir solo para la foto es perder el tiempo, una presencia estéril e inútil.

En una segunda entrega haremos las implicaciones en el “aquí y ahora” de la Ceremonia de la beatificación de los nuevos Beatos salvadoreños: P. Cosme Spessotto, P. Rutilo Grande y compañeros mártires.

(*) P. José Antonio Molina Lic. En Teología; Pontificia Universidad Gregoriana de Roma; Pontificio Instituto Litúrgico San Anselmo de Roma

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Antonio Molina
Religioso salvadoreño y colaborador de ContraPunto

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

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