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jueves, 21 de octubre del 2021

El futuro de América Latina

En 2025, América Latina tendrá una población de 637 millones de personas y de estos 490 millones, el 70%, va a pertenecer a la clase media, según la consultora estadounidense Frost & Sullivan.

La presencia mayoritaria de las clases medias trae consigo cambios en las tendencias del consumo, el crecimiento del mercado interno y un aumento en los gastos discrecionales, aquellos que ya no son en bienes básicos.

El 82% de la población vivirá en ciudades y será para entonces la región más urbanizada del mundo. Y el 61% de la población estará en edad de trabajar. La mitad serán mujeres.

Ese año, el 68% del PIB de la región lo va a generar el sector de los servicios y esa actividad crea el 60% de los puestos de trabajo. América Latina como las economí­as desarrolladas deja atrás su vocación industrial. 

En la región habrá seis megaciudades con sus áreas metropolitanas: Ciudad de México (23 millones); Sao Pablo (22.9 millones), Rí­o de Janeiro (13.8 millones), Buenos Aires (16.4 millones), Lima (11.5 millones) y Bogotá (11.3 millones).        

Estas ciudades suman el 38% del PIB de la región. Para 2025, Sao Pablo tendrá una economí­a de 803,000 millones de dólares y la Ciudad de México de 628,000 millones de dólares.

En los próximos 10 años (2015-2025) el gasto regional en infraestructura será de 557,000 millones de dólares. Todos los paí­ses contemplan inversiones, para superar el rezago en ese campo.  

Para 2005, los latinoamericanos tendrán en promedio cuatro aparatos conectados al Internet y la penetración del teléfono móvil se calcula en 157%. En ese tiempo será la segunda región del mundo con más dueños de celulares.

En el futuro la inversión de China en la región seguirá creciendo y tenderá a disminuir la de Estados Unidos. La presencia del primero se hace notar en el campo de la infraestructura.

En la visión de Frost & Sullivan el futuro de la región está asociado a que los paí­ses reduzcan cada vez más su dependencia de los precios de las materias primas y aumente el consumo interno.  

Y también a que los gobiernos garanticen el entorno favorable para la inversión que implica: mercado abierto, estabilidad de precios, desregulación y disciplina fiscal.

Esta prospectiva, de quince años, se sustenta en proyecciones a partir de datos del Banco Mundial (BM) y la CEPAL. Es una visión positiva que contradice a otras más negativas.

Es muy factible que a nivel de la región ocurra lo que afirma esta consultora en la medida que se cumplan los puntos a los que hace referencia. 

Algunos paí­ses, en lo particular, no se van a sumar a esas tendencias cuando un “genio iluminado” de la polí­tica intervenga en la economí­a con posiciones voluntaristas fuera de la realidad.

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Twitter: @RubenAguilar
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