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viernes, 14 de mayo del 2021

De las pandemias, redes sociales, noticias falsas y otras yerbas

En este momento de crisis sanitaria es innegable que acudimos constantemente a redes como Twitter o Facebook para obtener información de primera mano sobre lo que está causando el coronavirus en el mundo y principalmente en nuestro país. Atrás han quedado aquellos días cuando esperábamos la hora del noticiero en la radio, T.V. o la llegada del matutino local para obtener las principales noticias, sobre todo ahora que ya no están difícil tener una conexión a internet y a través de las aplicaciones de cada red o del navegador comenzar a informarnos.

A mediados del mes de febrero, mi esposa me dijo haber leído en una red social sobre un virus en China que se contagia por los ojos. Le dije que salvo que ese virus violara las leyes físicas y biológicas conocidas era nada más que una noticia falsa.

Desde la óptica tecnológica, mi área, hago unas observaciones para contribuir a que elaboremos filtros y así evitemos la difusión de falsos rumores y que nos ayude a tener más criterio a la hora de replicar la información que leemos en las redes sociales:

       Perfiles verificados en redes. La insignia azul de verificación sirve para confirmar la autenticidad de las cuentas de interés público. Si un perfil lo tiene significa que es de fiar. Dicha insignia aparece en las redes como Facebook, Twitter e Instagram y nos ayudará a saber que el perfil que estamos consultando es quien dice ser y no una suplantación de identidad.

       Opiniones personales o institucionales. Es diferente la opinión de una persona a la de una institución. Aun cuando sea una cuenta verificada, una noticia falsa o un rumor puede venir de una persona reconocida, por lo cual también siempre es necesario aplicar la lógica a lo que cualquiera escribe.

       Encabezados sensacionalistas. Ayer leía sobre el incendio de Chernóbil y aunque el fuego no había alcanzado la planta de la zona de exclusión, el titular de un reconocido medio español decía “Despierta la pesadilla nuclear”. Incluso los canales noticiosos pueden usar titulares llamativos para lograr la atención y es por eso que es necesario leer la noticia completa.

       Audios y capturas de pantallas. Las aplicaciones de mensajería instantánea permiten compartir prácticamente cualquier cosa y la información que influye en este tipo de aplicaciones puede venir de cualquier lado. Si en Estados Unidos era popular la broma del tipo vestido de árabe y arrojando un maletín a manera de bomba, ahora se puede esperar cualquier cosa. Al escuchar un audio o ver una imagen siempre use la lógica y busque la noticia en los canales de noticias oficiales.

       Seamos agentes de cambio. Si no está completamente seguro de una noticia, no la comparta. Las noticias falsas mueren cuando no se comparten con otras personas, sobre todo en esta emergencia. Seamos portadores de buenas noticias con los niños, adultos mayores, nuestros vecinos y todas la personas que nos rodean.

Estas recomendaciones pueden darnos mejores elementos para filtrar la información que recibimos y así mismo la que producimos. El elemento cultural está presente en nosotros como sociedad en la necesidad de replicar y compartir todo aquello que leemos, escuchamos o que nos cuentan y es por eso que nuestra contribución al país y a nuestro medio local debe ser a través de desarrollar una conciencia más inquisidora. Nuestro reto es que los medios digitales nos ayuden a sobreponernos a las crisis como la actual y que la comunicación sea usada para formar criterios, hacernos leer más, llevar ayuda donde se necesita y no simplemente ser alarmistas.

Nos leemos en línea.

(*) Ing. Dennis Isaías Cervantes Núñez, de la UDB, twitter: @dicn1978

Editor: Nelson López Rojas

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