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viernes, 15 de octubre del 2021

Conservación de los humedales en un paí­s depredado

Monocultivos, la contaminación y el arribo de especies invasoras han puesto en peligro el ecosistema del humedal Cerrón Grande

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Entre 2010 y 2016, en El Salvador se destruyeron al menos 21 mil hectáreas de bosque, de acuerdo con un estudio mundial de la organización Global Forest Watch. Pero el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) advierte que la cifra de bosques perdidos, en realidad, podrí­a ser mayor.

Ante ello, la restauración de los seis Sitios Ramsar de El Salvador está entre las prioridades de las comunidades, organizaciones ambientalistas y gobierno salvadoreño debido a la amenaza que representa la depredación de los ecosistemas por monocultivos de caña de azúcar, la proliferación de especies invasoras y los impactos del cambio climático.

Por lo tanto, se están promoviendo alternativas como los sistemas silvopastoriles que combina el cultivo agroecológico de arbustos de forraje para que sirva de pasto para el ganado, asociados al cultivo de árboles maderables o frutales, conservación de suelos y protección de la biodiversidad, beneficiando alrededor de 150 familias en la producción agrí­cola, medios de vida y los ecosistemas, mencionó Bernardo Belloso, presidente de la Asociación para el Desarrollo de El Salvador (CRIPDES).

Por su parte, el director ejecutivo del Fondo de la Iniciativa para las Américas (FIAES), Jorge Oviedo, explicó que están enfocados en la conservación de la biodiversidad, fortalecimiento de la organización y apoyo a la formación de comités locales para la gestión del humedal Cerrón Grande, el control y manejo integrado de especies invasoras, y el fomento de iniciativas de emprendedurismo para mejorar la economí­a de las familias que habitan cerca de los humedales.

Una de las especies invasoras es el pato chancho que se ha convertido en una plaga en el Embalse Cerrón Grande, ubicado entre los departamentos de Chalatenango, San Salvador, Cuscatlán y Cabañas afectando los medios de vida de la población aledaña.

“El pato chancho era un ave migratoria que apareció aproximadamente hace 10 años en la zona. Ahora anidó de manera permanente en el embalse, depredador de los peces, contamina a los peces que se alimentan de los excrementos de estas aves, contaminan el agua y además sus heces están secando los árboles en donde anidan”, explicó Manuel Menjí­var, pescador de la localidad.

Las comunidades alrededor del Complejo Humedal Embalse Cerrón Grande y 5 de noviembre, junto a organizaciones ambientalistas y el Gobierno central están promoviendo mejoras en los medios de vida, la recuperación de los bosques y el manejo de los cuerpos de agua de los Humedales en el paí­s.

Sin embargo, en El Salvador la destrucción de los bosques está creciendo alarmantemente a consecuencia de los 125 mil manzanas de tierra destinadas al cultivo de caña de azúcar que sustituye las áreas boscosas, daña los suelos con la mala práctica de la quema y contamina la salud de la población, la tierra, los cultivos y el agua por el uso indiscriminado de los agro quí­micos.

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Alfredo Carías
Comunicador y periodista ambiental, productor audiovisual y fotógrafo. Colaborador de ContraPunto
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