spot_imgspot_img
spot_imgspot_img
jueves, 29 de julio del 2021

CEPAL: pobreza e indigencia incrementan el AL

La entidad pide proteger avances e impedir retrocesos sociales ante el potencial aumento de la pobreza en América Latina

spot_img

Las tasas de pobreza e indigencia medidas por ingresos se mantuvieron estables en América Latina en 2014 respecto al año 2013 y se estima que ambas se habrí­an incrementado en 2015, según el informe Panorama Social de América Latina 2015, presentado este martes en Santiago, Chile por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Según las proyecciones del organismo, en 2015 la tasa regional de pobreza habrí­a aumentado a 29.2% de los habitantes de la región (175 millones de personas) y la tasa de indigencia a 12.4% (75 millones de personas).

La entidad pidió proteger los avances logrados en años recientes e impedir retrocesos sociales ante un escenario de menor crecimiento económico.

En términos absolutos, el número de personas en situación de pobreza creció en alrededor de dos millones en 2014 en comparación con 2013, alcanzando los 168 millones de personas, de los cuales 70 millones estaban en la indigencia, informó la la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

El aumento de la cantidad de personas pobres constatado en 2014 se produjo básicamente entre los pobres no indigentes, y fue consecuencia de dispares resultados nacionales, elevándose en algunos paí­ses y disminuyendo en un número importante de ellos, explica el documento.

En esta edición del Panorama Social de América Latina, la CEPAL dedica un capí­tulo a analizar la transición demográfica que vive la región. Según datos incluidos en el informe, en 2023 la región pasarí­a de ser una “sociedad juvenil” a una “sociedad adulta joven”; en 2045 se darí­a inicio a la “sociedad adulta” y en 2052 se estarí­a frente a una “sociedad envejecida”, con importantes diferencias entre paí­ses.

El documento lanzado hoy analiza también la evolución de la distribución del ingreso y las persistentes desigualdades que se manifiestan en el sistema educativo y en el mercado laboral.

Entre 2002 y 2014, la gran mayorí­a de los paí­ses lograron mejoras en la distribución del ingreso según el coeficiente de Gini (donde 0 significa plena igualdad y 1 máxima desigualdad). El coeficiente pasó de 0.497 en 2013 a 0.491 en 2014, mientras que en 2010 era de 0,507. Pese a este descenso, en 2014 el ingreso per cápita de las personas del 10% de mayores ingresos fue 14 veces superior que el del 40% de menores ingresos.

En el estudio, la desigualdad también es medida según los resultados de escolaridad en los diferentes tramos de ingresos de la población. Así­, a pesar de los importantes avances registrados en acceso y conclusión, en especial en la educación primaria y secundaria, persisten brechas significativas: mientras un 80% de los jóvenes de 20 a 24 años del quintil de mayores ingresos habí­an concluido la secundaria en 2013, solo 34% de las personas de igual edad del quintil de menores ingresos tuvieron el mismo logro.

Las desigualdades, plantea la CEPAL, se hacen más patentes al cruzar otras variables. Si se miden, por ejemplo, los ingresos laborales mensuales promedios según sexo, raza, etnia y años de escolaridad, se observa que los ingresos laborales medios de los hombres no indí­genas ni afrodescendientes cuadriplican a los de las mujeres indí­genas y duplican a los de las mujeres afrodescendientes.

Según la Comisión, el 80% de los ingresos totales de los hogares latinoamericanos provienen del trabajo. Por ello, el empleo de calidad, con derechos y protección social, “es la llave maestra para la igualdad, eje de la integración social y económica, y mecanismo fundamental de construcción de autonomí­a, identidad, dignidad personal y ampliación de la ciudadaní­a”, señala el estudio.

spot_img

También te puede interesar

Redacción ContraPunto
Nota de la Redacción de Diario Digital ContraPunto
spot_img

Últimas noticias