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viernes, 07 de mayo del 2021

Uruguay: Roque Dalton en el recuerdo

Cuando la dictadura uruguaya y del cono sur se tambaleaba, un grupo de entusiastas poetas, de entre 20 y 30 años, que empezaba a distinguirse como la nueva generación de creadores, decidió publicar, en 1985, el poema TABERNA

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El poeta salvadoreño Roque Dalton (1935-1975) "fue presentado" a los uruguayos cuando arrancaba  la década de 1980 y se tambaleaba la dictadura cívico-militar que gobernaba el país desde 1973. Un grupo de entusiastas poetas, de entre 20 y 30 años, que empezaba a distinguirse como la nueva generación de creadores,  decidió publicar, en 1985,  el poema TABERNA, deslindado del libro "TABERNA Y OTROS LUGARES".

Aquel grupo de jóvenes uruguayos entendió que era "correcto y necesario" en aquel año de 1985, a 50 años del nacimiento de Roque Dalton y a 10 años de su asesinato, ambas fechas en mayo,  que se publicara en el país uno de los textos por el que más se le recuerda", entendiendo que "ya era tiempo de desmantelar urgentemente los ‘alambrados culturales’ que aislaron al país del resto del continente" en los años de dictadura.

Roque Dalton era un desconocido. Pero el poema TABERNA llegó a manos de estos uruguayos y los impactó. "Por su lenguaje, su compromiso, su crítica, su humor" recuerda hoy el poeta Agamenón Castrillón, integrante de aquella generación que impulsaba la difusión de la poesía a través de un proyecto editorial llamado EDICIONES DE UNO. 

"A Dalton no lo conocía nadie pero nos resultó tremendo poeta, uno de los mejores de América Latina", agregó Castrillón en declaraciones a CONTRAPUNTO, realizadas en Montevideo, donde vive. Aquella era una generación que quería romper con el acartonamiento de la poesía uruguaya que tenía antecedentes riquísimos con la llamada Generación del 45 y las posteriores de los años 1960 y 1970.

"Pero considerábamos que era una poesía de cuello duro", dice Castrillón. Y entonces, además del peruano Juan Parra del Riego (1894-1925) o el argentino Baldomero Fernández (1886-1950) se encontraron un día con el salvadoreño Roque Dalton. Y siguieron publicando a muchos otros poetas desconocidos en quienes nadie se fijaba entonces.  "Dalton era muy crítico y con mucho humor. Un enorme poeta", insiste Castrillón.

La edición uruguaya de TABERNA tuvo gran repercusión entre los lectores de poesía. Y los editores insistieron después con "Un libro levemente odioso" (1989), las únicas dos obras del poeta salvadoreño, publicadas en Uruguay. Igualmente, circula entre pocas personas la novela "Pobrecito poeta que era yo" (1994).

Para Luis Bravo, quien  escribió el prólogo de la edición uruguaya, TABERNA "es una obra decisiva en la trayectoria poética del autor, original en su aporte a la poesía latinoamericana". "Por su enfoque y por su valentía de presentarse sin dar soluciones, cosas masticadas, sino reivindicando lo polémico que, en el caso de Dalton, resultan ser la poesía y la misma revolución". De acuerdo a Bravo, que continuó siendo poeta y crítico literario hasta hoy, TABERNA deja "una radiografía conjunta de problemas planteados, irresueltos, donde aparecen, relampagueantes, en permanente giro, múltiples temas como la violencia bélica y las sectas religiosas en boga, la actitud artística y sus opciones estéticas, las diferentes vías de la revolución, o el placer y la insinuación erótica junto a las ideas de destino divino; tópicos todos que giran en función de la negación o la reafirmación de la existencia misma".

Los poetas uruguayos que difundieron a Roque Dalton en su país tenían un "parentesco" con la música, porque algunos de ellos escribían canciones que pasaban al repertorio de los cantores populares de entonces. "Canto,  música y humor. Y en este terreno, el del humor, nos identificamos mucho con Dalton", recuerda Agamenón Castrillón.  "Allí donde había un recital de música íbamos nosotros, con nuestros textos, y participábamos".  Y se promovían encuentros de poesía  en cooperativas de vivienda, locales sindicales, peñas estudiantiles, parroquias, todo un circuito no convencional y periférico.

"Roque Dalton pare y siembra., da y se da, hace y dice, combate y se exige.  Si estas palabras lo tornan paradigmático vale la pena dejar en claro cuál sería su respuesta: "CUANDO SEPAS QUE HE MUERTO NO PRONUNCIES MI NOMBRE". Verso lleno de misterio pero que interpretamos como un renegar, de antemano, a convertirse en mito".  (Luis Bravo.)

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