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jueves, 05 de agosto del 2021

Sectores reaccionan ante el daño que hizo la industria azucarera a Tacushcalco

No solo se ha destruido el centro ceremonial del sitio arqueológico , sino que se ha impedido obtener más conocimientos de la cultura prehispánica de hacer 3 mil años atrás.

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La destrucción que realizó una industria azucarera en contra del centro ceremonial del sitio arqueológico Tacushcalco, ubicado Nahulingo, Sonsonate, ha generado reacciones de descontento en algunos sectores por el daño al patrimonio cultural salvadoreño.

La problemática radica que las 500 manzanas en la cuales se calcula que está construido Tacushcalco y las cuales son un Bien Cultural por un acuerdo ejecutivo de 1997, se encuentran enclavadas en una área privada donde se hace la siembra caña de azucara a nivel industrial.

En este aspecto, el arqueólogo, Julio Alvarado, indicó que durante 40 años los intereses nacionales y privados no habían chocado, ya que la persona que compró esa área no ocupó los cuatro montículos donde se encontraba preservado el sitio sagrado.

Por lo tanto, se rompería una restricción de sembrar caña en los cuatro montículos, ya que la empresa introdujo maquinaria agrícola, que tiene ganchos que penetran la tierra a una profundidad de 50 a75 centímetros, lo que acabó con el centro ceremonial.

Al conocer la noticia, la Fundación Roque Dalton sentó postura ante el grave impacto que recibió esta estructura que databa desde hace 500 años.

“La Fundación Roque Dalton (FRDalton), digna del legado de quién lleva su nombre y de su obra cultural y social, condena y denuncia ante la comunidad nacional e internacional la destrucción de Tacuscalco y al mismo tiempo llama a las autoridades estatales, así como la comunidad intelectual y a la sociedad en general, a no permitir la destrucción del sagrado lugar”, reza un extracto del pronunciamiento que se lee en su sitio web.

Además, la organización hace un llamado a “no sólo a parar la destrucción, sino a iniciar un esfuerzo nacional, así como con la cooperación internacional, para rescatar y rehabilitar Tacuscalco”.

Por su parte, la historiadora salvadoreña, Tania Molina, expresó su malestar por la actitud pasiva de la ministra de Cultura, Suecy Callejas, ante abominable hecho.

Por lo que le lanzó la pregunta: ¿Si le hubieran metido tractor al Coliseo en Roma, usted cree que el ministro/a de cultura italiano estaría callado?

“¿Cree que el responsable andaría libre e impune tomando capuccino en una plaza? Ya sé que esto no es Italia, TACUSCALCO ES MÁS ANTIGUO QUE El COLISEO ROMANO y, sobretodo, representa un lugar sagrado de nuestro pueblo”, manifestó Molina.

En este sentido, señaló que es tan culpable quien comete un delito como quien calla cuando su deber es denunciarlo, por  lo que espera que el Ministerio haya dado aviso a la Fiscalía General de la República (FGR) para que se le dé persecución a los culpables.

“Un viejo dicho reza que: no se puede quedar bien con Dios y con el diablo", reprochó la historiadora.

La razón de la molestia radica en que, el proceso agrícola destruyó una plataforma alargada del sector 6 que está compuesta por piedras de canto rodado y también sufrieron daños el sector 8, 11 y 12. Además, destacaron que pese a la poca investigación de la construcción ancestral era pipil.

Por lo tanto, el arqueólogo dijo que no solo se ha destruido el centro, sino que se ha impedido obtener más conocimientos de la cultura prehispánica de hacer 3 mil años atrás.

“Hemos perdido la posibilidad de conocer sistema constructivo, costumbres, materiales de construcción, cómo utilizaban y reutilizaban sus materiales, entre otros aspectos: simbolismo, significado para los antiguos habitantes, todo eso ya no lo vamos a poder conocer (…) Aquí hemos perdido todos los salvadoreños, hemos perdido un pedacito de nuestra historia”, lamentó el especialista.

Román Cartagena, líder de Nahulingo e integrante del Movimiento Tacushcalco, exigió a al Ministerio de Cultura, a la Fiscalía General de la República y a la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) que deduzca responsabilidades.

«Que así como los ciudadanos respetamos la ley, que las empresas, las industrias sean respetuosas de ella. Si aquí se dijo que no se podían destruir los montículos, entonces es porque no se puede y la ley debe respetarse y también los que cultivan deben respetar esa normativa», reclamó.

No es la primera vez que Tacushcalco es golpeado por intereses privados

Anteriormente, diferentes organizaciones sociales que integran el Movimiento Tacuscalco, exigieron a la Corte Suprema de Justicia (CSJ) que debe detener el caso de impunidad de destrucción del sitio arqueológico y contaminación del río Ceniza ubicado en Sonsonate.

“Desde 2018, hemos revelado las anomalías del proyecto urbanístico “Acropoli-Sonsonate” impulsado por inmobiliaria Fenix SA de CV (ligada a Salazar Romero) en el municipio de Nahulingo que ha destruido una parte del sitio Tacushcalco, amenaza ecosistemas hídricos del río Ceniza y derechos culturales/ambientales no solamente de la población de Nahulingo y Sonsonate sino de toda la población salvadoreña”, indicó meses atrás el movimiento.

Los manifestantes aseguraron que Tacuscalco considerado como “sitio sagrado” por la pequeña comunidad indígena que hay en el país. Además, es considerado uno de los sitios más importantes del país, diversos estudios arqueológicos e históricos demuestran la relevancia del mismo como parte del circuito sociopolítico y cultural de la región de Los Izalcos en tiempos precolombinos y tiene la grandeza de contar con 3 mil años de historia.

Por lo tanto, solicitaron al Estado salvadoreño en su conjunto y particularmente al MICULTURA, para que tomen en consideración la necesidad de dignificar el sitio.

“A lo largo del conflicto generado por el proyecto urbanístico se han generado diversas irregularidades: El proyecto Acropoli Sonsonate tiene 3 órdenes de paro de obra emitidos por el Ministerio de Cultura (MICULTURA), 1 orden de suspensión del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), así como una orden judicial del Tribunal Ambiental de Santa Ana para detenerlo. Nunca contó con permisos culturales ni ambientales”, cita otro extracto del comunicado.

Por otra parte, indicaron que no solo contraviene la parte cultural, ya que más de 6 mil pobladores de 16 comunidades en Nahulingo y Sonsonate se han visto afectados porque hacen uso del agua del río para consumo humano; agricultura y ganadería, incluso uso recreativo.

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Redacción ContraPunto
Nota de la Redacción de Diario Digital ContraPunto
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