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martes, 11 de mayo del 2021

La lucha antiviolencia de monseñor Romero

Representantes sociales reconocen al mártir y beato como el primer procurador de derechos humanos en El Salvador y Centroamérica

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Monseñor Oscar Arnulfo Romero es considerado el primer ombudsman o defensor del pueblo de El Salvador, pues a pesar de las amenazas constantes, las persecuciones y poner en riesgo su propia vida en la época previa al conflicto armado (1980-1992), abogó valientemente contra el injusto atropello y sufrimiento de su pueblo, afirmó la representante de la Fundación Monseñor Romero en El Salvador, Marisa de Martí­nez.

Monseñor Romero, “la voz de los sin voz”, fue asesinado el 24 de marzo de 1980 mientras oficializaba una misa en la capilla del hospital de La Divina Providencia. Fue silenciado por el odio de quienes lo consideraban un peligro ya que podí­a desbaratar sus intereses polí­ticos.

Entérese: Planifican actividades en honor a monseñor Romero.

El religioso puso la Arquidiócesis al servicio de la justicia y la reconciliación en el paí­s; fue, en muchas ocasiones mediador de conflictos laborales, y abrió las puertas de la iglesia para dar refugio a los campesinos que huí­an de la persecución en el campo y creó una oficina de derechos humanos a favor de los más desprotegidos.

“Monseñor se solidarizó con las ví­ctimas del conflicto. En un primer momento con las madres de los desaparecidos y asesinados, a partir de esto abrió la Oficina del Socorro Jurí­dico, un apoyo muy importante y muy valiente, pues la Fiscalí­a, la Corte y los jueces eran adversos totalmente a las organizaciones populares”, explicó de Martí­nez a ContraPunto.


Ante la pasadí­a que muchas madres vivieron, el 24 de diciembre de 1977, Romero se reunió con las mismas en presencia de otros sacerdotes para aconsejarles abandonar la lucha dispersa y unirse en una sola voz, formando el Comité de Madres de Desaparecidos, (COMADRES).

Así­ inició un archivo de casos de violaciones de derechos humanos de la época de la guerra civil, el cual tuvo un impacto social y polí­tico.

A Romero le repugnaba la violencia desatada en su nación y levantó su voz contra la misma, “viniera de donde viniera”. Siempre instó a actuar con medios pací­ficos, buscando la justicia y el bien para las mayorí­as pobres.

Lea: GOES pide canonización de monseñor Romero.

“Monseñor no era ingenuo, sabí­a que eso le iba a traer repercusiones, pero sabí­a también que a la gente no podí­a dejarla sufrir sola; él, como cristiano, no podí­a darles las espaldas independientemente de que lo amenazaran o no”, indicó la representante.

A pesar de lo anterior y de sus duras predicaciones contra la violencia y las injusticias sociales, monseñor Romero fue calumniado; lo acusaron de revolucionario marxista, de incitar a la violencia y de ser el causante de todos los males del paí­s. “Pero nunca jamás de sus labios salió una palabra de rencor o violencia; no se cansó de llamar a la conversión y al diálogo para solucionar los problemas”, detallan algunas fuentes documentales.

Por su parte, el representante de Tutela Legal “Marí­a Julia Hernández”, Ovidio Mauricio, secundó las declaraciones de la representante de la Fundación acotando que monseñor Romero fue el primer procurador de derechos humanos en el paí­s y también a nivel centroamericano, que actuó sin nombramientos.


“Monseñor realizó una defensa férrea a favor de las ví­ctimas de graves hechos de violencia, eso es un trabajo muy valioso porque defendió la vida e integridad de estas, labor que actualmente la Procuradurí­a no realiza con el afán de monseñor”, explicó Mauricio.

El representante de Tutela Legal insistió en que, aunque en el paí­s exista desde 1992 una Procuradurí­a para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH), ésta nunca podrá realizar una labor a favor de las ví­ctimas de violencia cómo lo hizo monseñor.

Lea: Indiscutiblemente, monseñor Romero.

“Me atrevo a decir que monseñor realizó un mejor trabajo en defensa de los derechos humanos, la Procuradurí­a está realizando un trabajo burocratizado, a veces tiene con tintes polí­ticos, y en sí­, no es realmente una defensa sincera; quienes están ahí­ lo hacen por cumplir con su trabajo”, recalcó Mauricio.

Monseñor Romero fue beatificado por la Iglesia Católica el pasado 23 de mayo de 2015. Su lucha en contra de la violencia que atormentaba a los más desprotegidos fue reconocida internacionalmente. Actualmente, autoridades eclesiales en Roma, Italia, están estudiando sus milagros para dar paso a su canonización.

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