Fernanda Peraza |
I
Mantengo mi promesa perenne:
volveré a ti en invierno.
Sabrás de mi regreso
en los silbidos de la selva,
en el cascabel de las nubes
y, en el erizar de tus plumones.
Lo sé, querida.
Sé que sí.
II
“Catástrofe”,
desemboco mi alma asfixiada
¿Dónde está aquel atisbo de hogar?
¿Dónde está tu melena marmoleada?
Penumbra gobierna en nuestros bosques,
ahora, más pradera que bosque;
más muralla que pradera.
III
Aturdidos viven los mares
socavados por los centinelas.
Comen todo a su paso
y, no se atragantan al escuchar agonía.
Mis chillidos tambalean,
pero, mis alas permanecen.
Lo sé, querida.
Sé que sí.
IV
Lacerante es tu silencio
y tu ausencia es apretujante.
Los días cobran la cuenta
a mi corazón testarudo.
Nuestra palabra se vio aprisionada
por nuevas aves;
más lagartos que aves,
más cerdos que lagartos
¿Quiénes serán estos nuevos habitantes?
V
El hogar fue truncado.
Los cerdos mataron nuestra casa.
Ya no volverás
y yo no regresaré.
Lo sé, querida…
Sé que sí…


