Por Alonso Rosales
Estados Unidos elevó nuevamente la tensión comercial con Brasil al anunciar un arancel adicional del 25% sobre determinadas importaciones brasileñas, medida que entrará en vigor el 22 de julio y que fue rechazada de inmediato por el Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, el cual anunció que responderá utilizando la Ley de Reciprocidad Económica aprobada en 2025 y mediante acciones ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).
La decisión fue comunicada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), que justificó la medida alegando que Brasil mantiene prácticas comerciales “desleales” que restringen el acceso de empresas y productores estadounidenses al mercado brasileño.
No obstante, Washington dejó fuera del nuevo gravamen productos estratégicos como la carne de res, el café, determinadas piezas aeronáuticas y otros bienes cuya producción es limitada o inexistente en Estados Unidos.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, aseguró que la administración de Donald Trump continúa abierta a negociar con Brasil, siempre que el Gobierno brasileño modifique las políticas comerciales cuestionadas.
Brasil responde: “No hay justificación para medidas unilaterales”
El Gobierno brasileño rechazó categóricamente la decisión estadounidense.
En un comunicado difundido por el presidente Lula da Silva, Brasil afirmó que Estados Unidos acumuló un superávit comercial superior a los 424.500 millones de dólares en bienes y servicios durante los últimos quince años, por lo que considera infundadas las acusaciones de Washington.
El Ejecutivo brasileño anunció que activará de inmediato los mecanismos previstos en la Ley de Reciprocidad, una legislación creada precisamente para responder a sanciones comerciales unilaterales.
Además, Brasil confirmó que llevará nuevamente el caso ante el sistema de solución de controversias de la Organización Mundial del Comercio.
¿Qué contramedidas podría adoptar Lula?
Aunque el Gobierno brasileño aún no ha revelado oficialmente las acciones específicas, economistas y especialistas consideran que Brasil dispone de varias herramientas para responder:
1. Aranceles espejo
Brasil podría imponer impuestos equivalentes o superiores sobre productos estadounidenses como:
- maquinaria industrial;
- productos químicos;
- medicamentos;
- alimentos procesados;
- bebidas;
- equipos tecnológicos.
El objetivo sería aumentar el costo para los exportadores estadounidenses.
2. Restricciones en compras gubernamentales
La Ley de Reciprocidad permite limitar la participación de empresas estadounidenses en licitaciones públicas brasileñas, especialmente en infraestructura, defensa, tecnología y energía.
3. Obstáculos regulatorios
Brasil podría endurecer requisitos sanitarios, fitosanitarios y técnicos para productos provenientes de Estados Unidos, ralentizando su ingreso al mercado.
4. Acciones en la OMC
Brasilia buscaría demostrar que Washington viola las normas multilaterales de comercio y solicitar autorización para aplicar represalias comerciales legales si obtiene un fallo favorable.
5. Fortalecer alianzas comerciales
Lula también podría acelerar acuerdos con China, la Unión Europea, India y otros socios del bloque BRICS para reducir la dependencia del mercado estadounidense.
6. Incentivos a la industria nacional
El Gobierno brasileño podría ampliar subsidios y programas de financiamiento para empresas exportadoras afectadas por las nuevas tarifas estadounidenses.
La disputa también tiene un componente político
El nuevo episodio comercial ocurre en medio de un deterioro de las relaciones entre Washington y Brasil.
La administración Trump ha criticado abiertamente al Gobierno de Lula y mantiene su respaldo político al expresidente Jair Bolsonaro, condenado por la justicia brasileña.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó que Lula “no ha negociado de buena fe” y sostuvo que los nuevos aranceles son “el precio que debe pagar” por su postura frente a Estados Unidos.
Brasil, por su parte, sostiene que Washington utiliza argumentos políticos para justificar medidas económicas.
Oliver Stuenkel, profesor de Relaciones Internacionales de la Fundación Getulio Vargas (Brasil)
El académico brasileño considera que esta disputa va más allá del comercio.
“La relación bilateral atraviesa uno de sus momentos más delicados en décadas. La combinación de diferencias ideológicas, tensiones geopolíticas y medidas comerciales aumenta el riesgo de una escalada que perjudique a ambos países. Brasil probablemente buscará responder de manera proporcional, evitando una confrontación que afecte su estabilidad económica.”
Stuenkel señala que Lula intentará equilibrar una respuesta firme con la necesidad de preservar el flujo comercial y la confianza de los inversionistas internacionales.
Mauricio Jaramillo Jassir, internacionalista y profesor de la Universidad del Rosario (Colombia)
El analista colombiano sostiene que el conflicto refleja una tendencia más amplia hacia el uso de la política comercial como herramienta geopolítica.
“Lo que estamos observando es una creciente utilización de los aranceles como instrumento de presión política. Brasil difícilmente permanecerá pasivo porque eso enviaría una señal de debilidad, pero tampoco le conviene entrar en una guerra comercial abierta con Estados Unidos. Lo más probable es una estrategia de represalias selectivas acompañada de acciones jurídicas ante la OMC.”
Jaramillo añade que una confrontación prolongada podría afectar las cadenas de suministro regionales y generar incertidumbre para las economías latinoamericanas que mantienen fuertes vínculos comerciales con ambos países.
Un conflicto con impacto regional
Analistas consideran que esta nueva ronda de aranceles podría marcar el inicio de una etapa más compleja en la relación entre las dos mayores economías del continente americano.
Si Brasil responde con medidas equivalentes, el conflicto podría extenderse hacia sectores estratégicos como la industria aeronáutica, la agricultura, los servicios digitales y la inversión extranjera, incrementando la incertidumbre para los mercados internacionales y para las empresas que operan en ambos países.
Fuentes: AFP, Reuters, AP, EFE, France 24, declaraciones públicas de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), Gobierno de Brasil y análisis de Oliver Stuenkel (Fundación Getulio Vargas) y Mauricio Jaramillo Jassir (Universidad del Rosario).


