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El contagio por la sostenibilidad

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El Salvador crece en desorden, anarquí­a, pero lo más grave, en egoí­smo. El egoí­smo esta enquistado en todos los estratos de la sociedad y lo podemos ver en el diario vivir, como la población se apodera de espacios de manera abusiva. Las ordenanzas municipales no parecen existir y mucho menos ser respetadas.

Las industrias, empresas de servicios, comercios en general crecen en el desorden, en zonas residenciales hay laboratorios farmacéuticos, industrias de alimentos, talleres mecánicos, empresas de seguridad, etc. Nadie parece hacer nada por este creciente desorden.

Hace unos dí­as escuchaba el comentario del director de un reconocido colegio católico cercano a la Universidad Nacional, el padre director oficiaba una misa de clausura de año escolar mientras era interrumpido por la música estridente de un gimnasio contiguo al colegio. “Hemos venido luchando casi 20 años con este problema (la música) las autoridades de turno no han hecho nada, pero el próximo año, primero Dios, lo vamos a solucionar” Así­ terminó su intervención el padre luego de ser interrumpido.

20 años de lucha por un problema cotidiano que martilla con música estridente, generando contaminación sónica en el ambiente impidiendo irrespetuosamente el proceso formativo de los niños y jóvenes del colegio. ¿Acaso esta actitud egoí­sta y abusiva de los propietarios de dicho Gimnasio frente al parque de la colonia San José en San Salvador no están vulnerando los derechos de la niñez y adolescencia? Las autoridades deberán determinar su ubicación en la zona, y hacer cumplir las leyes; así­ también el pago de la sanción respectiva.

Queremos ser una ciudad modelo, inteligente, pero olvidamos o desconocemos el tema de la sostenibilidad, lo más lamentable es que las mismas autoridades desconocen el tema, de esa manera no se puede aspirar al desarrollo y al equilibrio de la misma.

La sostenibilidad exige trabajo en conjunto, instituciones, empresa privada y población; velando y concentrándose en objetivos en común que generen desarrollo social y bienestar sin comprometer lo que nos rodea especí­ficamente el medio ambiente, además sin violentar los derechos de otras personas.

En una empresa o institución debe empezar a contagiarse del tema de forma ascendente a descendente, el lí­der empresarial, el funcionario, el gerente deben ahondar en las prácticas sostenible que al final van a crear una cultura de respeto que todos esperamos, la conciencia superando a la idiosincrasia. Queremos vivir en un ambiente sano, seguro y desarrollado y eso solo lo podemos alcanzar conociendo la sostenibilidad o implementando acciones sostenibles.

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Carlos F. Imendia
Carlos F. Imendia
Comunicador, publicista y mercadólogo salvadoreño; columnista y colaborador de ContraPunto

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

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