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martes, 27 de julio del 2021

El Caballero Hablante

El próximo presidente del paí­s Nayib Bukele reconoció públicamente haber calumniado y pagó una indemnización de cincuenta mil dólares. Ya anteriormente supimos a través de El Faro que en un encuentro Bukele y Chicas con sus abogados trataron una especie de reconciliación, dos cosas en ese encuentro llaman la atención: la primera es que nuestro presidente electo reconoce que nunca quiso mencionar a Chicas, pero que cedió ante la presión del periodista que lo entrevistaba y la otra, la negativa de hacer pública una disculpa sobre el perjuicio moral causado por su calumnia. Lo que ha pasado esta semana es muy bochornoso, el que va a dirigir el paí­s no daba la impresión de ningún arrepentimiento, al contrario iba resignado a pedir que lo condenaran y dispuesto a pagar la multa. Antes de entrar al tribunal dio una improvisada conferencia de prensa en la que se comportó no como una persona respetable, sino como un gallito en corral preparándose para entrar en la gallera. Le serví­an de espolones su billetera con los suficientes billetes.

Tuvo que tragarse la humillación y según su propia expresión “rebajar su ego”. Lo paradójico de este asunto es que muchos de sus seguidores consideraron el desenlace del juicio como una hazaña de su í­dolo. El mismo pretextó ocupaciones más importantes para preparar su gobierno y tener entrevistas con altos dignatarios de los Estados Unidos.

Pero en esta misma semana ocurrió algo igualmente bochornoso, el presidente electo publicó una falsa noticia sobre el cambio de asignación del préstamo para el edificio de la Asamblea y el uso de ese dinero para otros rubros, escuelas y bibliotecas. Lo que es bochornoso en extremo, que su costumbre de mentir es realmente patológica o tiene esos aires. Además dejaba entrever que su intervención habí­a dado los frutos esperados. Pero el BCIE lo desmintió. En la arena del circo bukeleano no sucedió ninguna payasada, sino que el presidente electo hizo totalmente el ridí­culo y de manera diplomática la Junta del BCIE le dijo que se dejara de mentir.

También en este episodio los acólitos de Bukele no se dan por vencidos y en vez de reconocer que fueron, como el resto de la nación, objeto de engaño, cambian de tema y acusan al resto del paí­s de desinteresarse de los problemas de las escuelas y de los hospitales. Llegan algunos a acusar a los que denuncian la actitud demagógica de Bukele de alegrarse de que esos fondos no van a tener la designación social que reclamaba su í­dolo. Aquí­ estamos en presencia de una ceguera y de una obcecación. Hay que aclarar que el mismo Bukele ha acusado a no se sabe quién de haber impedido que ese dinero se destinara para las dichas escuelas y bibliotecas. En esta sazón, nuestro futuro presidente se viste de “caballero hablante” y arremete contra el viento, pues no hay ni una sombra de molinos.

Durante la campaña rechazó todo debate con los otros candidatos, en los últimos dí­as de la campaña publicó una recopilación de documentos ajenos que sumaban más de dos mil páginas. Ya esta suma de páginas es extremadamente ofensiva, ¿Quién en el paí­s es capaz de leer tanto en menos de diez dí­as? Porque ese fue el lapso que le quedaba antes de ir a votar. Los autores de esta estafa intelectual son los asesores de Bukele.

Corre el tiempo y seguimos igual que durante la campaña, nos ha dejado en Babia. Creo que el mismo futuro presidente está en las mismas condiciones, por lo menos es la impresión que nos deja. Por los postulados liberales que encierra su plan Cuzcatlán en la sección de economí­a, como los gobiernos areneros y efemelenistas se seguirá una polí­tica que beneficie al patronato nacional e internacional. Es de suponer que las exorbitantes exoneraciones fiscales, que bajo el pretexto de inversiones y creación de empleos, se le otorgan al capital, seguirán campantes. Nada se sabe concretamente sobre una posible reforma fiscal, qué actitud ante el endeudamiento gigantesco que sufre el paí­s. Lo más probable es que este terrible engranaje siga su inexorable marcha. De la misma manera que tiene un oí­do atento y complaciente a la polí­tica exterior de los Estados Unidos de Trump, la misma escucha le prestará a los consejos de los expertos del FMI y de la Banca Mundial.

No sé si recuerdan cuando su corazón aún estaba bien plantado en el costado izquierdo y se puso lanzar severas, gravosas y adustas recriminaciones a los dirigentes del FMLN acusándolos de haber abandonado los antiguos ideales, aunque nunca dijo cuáles, fue entonces que se granjeó la profunda simpatí­a de muchos militantes de base del partido gobernante. Ahora que profesa el credo neoliberal de ya no hay más ideologí­as y la división de izquierdas y derechas es una gastada y arcaica herencia de la Revolución Francesa, supongo que aquéllos ideales le valen menos que un comino.

Esto que anoto no son elucubraciones sobre el futuro, sino lo que nos deja claro desde ahora por su conducta y sus palabras.

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