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miércoles, 20 de octubre del 2021

Causas Inmediatas del enfrentamiento social y polí­tico

Las causas inmediatas de un fenómeno pueden ser los factores o circunstancias que se presentan dí­as, semanas o meses antes del mismo, de tal manera que hay una alta probabilidad de que pueden haber incidido en él; a diferencia de las causas históricas, que son factores cuya incidencia en el fenómeno solo se observa después de varios años.

La causa inmediata fundamental de la crisis de enfrentamiento social y polí­tico entre un sector importante de la población en contra de diputados, jueces, funcionarios gubernamentales y los dirigentes de los partidos polí­ticos, que han conducido o gobernado el paí­s durante los últimos quince años, es la incapacidad de los partidos polí­ticos y los gobiernos de turno, para enfrentar los problemas de la inseguridad, la falta de oportunidades de trabajo, así­ como los obstáculos a la movilidad social.

Existen varias causas inmediatas especí­ficas, de diferente tipo:

Institucionales: debilidad del Estado de Derecho y del sistema de pesos y contrapesos entre los tres poderes del Estado; independencia de órganos de Estado; forma clientelista o patrimonial de ejercer el poder; parálisis polí­tica; sistema electoral deficiente; poca capacidad de diálogo; falta de transparencia en las decisiones; ataques y otras formas de afectar a personas naturales o jurí­dicas que opinan diferente a las fuentes oficiales; desnaturalización del sistema de resolución de conflictos; conflicto de intereses; exclusión de nuevos sectores sociales y democracia interna de los partidos polí­ticos; poca transparencia de las decisiones institucionales; diálogo poco transparente; polarización polí­tica; el hecho que los sistemas de control polí­tico han comenzado a operar (Sala de lo Constitucional, acceso a la información, Sección de Probidad, cambio del Fiscal); Sala de lo Constitucional se habí­an extralimitado en muchas de sus sentencias; partidos continúan velando por sus intereses mezquinos, grupales y/o personales, por encima de los del colectivo.

Administrativas: excesiva burocracia y trámites; baja cobertura de los servicios públicos; falta de coordinación interinstitucional de las instituciones; corrupción; efectividad de los programas sociales; selección de los funcionarios de alto nivel del poder ejecutivo sin tomar muy en cuenta al mérito; métodos y procedimientos de trabajo de las instituciones públicas poco eficientes.

Económicas: desempleo; falta de apoyo gubernamental para la actividad privada de hacer negocios; situación económica precaria; escasa inversión y respeto a la misma; falta de acciones gubernamentales dirigidas a la recuperación de la producción; pérdida de capacidad de competir globalmente; imagen deteriorada del paí­s como destino de inversión privada y atracción de inversiones; altos costos laborales y logí­sticos; barreras de entrada y expansión de los negocios; lavado de dinero; incertidumbre fiscal; capital humano limitado; insostenibilidad del sistema de pensiones; transparencia de gastos públicos; excesivos gastos gubernamentales; presiones fiscales; deterioro de las finanzas públicas; creciente deuda estatal; espacios de acción de la polí­tica fiscal muy escasos (beneficios impositivos, elusión fiscal), posibilidad de no dar continuidad a las polí­ticas sociales; así­ como caer en el impago; polí­ticas económicas inconsistentes.

Sociales: alta criminalidad; inseguridad ciudadana en aumento; violencia social; emigración elevada; desnutrición; alcoholismo; alta exposición a desastres naturales.

Culturales: Prejuicios, religión, preferencias personales.

Ciudadanas: nivel educativo, interés en la polí­tica, grado de urbanización, nivel de ingresos, clase social.

Las causas inmediatas de la crisis de este enfrentamiento social y polí­tico pueden estar relacionadas entre sí­, formando cadenas, por ejemplo: una caracterí­stica de ese enfrentamiento es el rechazo a los partidos polí­ticos tradicionales, la causa inmediata más próxima puede ser la pérdida de los valores polí­ticos y morales que tení­an anteriormente los partidos polí­ticos, y esto a su vez puede ser generado por la forma clientelista o patrimonial de ejercer el poder en el Estado y al interior de los partidos.

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