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jueves, 29 de julio del 2021

Bonilla y su réquiem para los rebeldes

El pintor Antonio Bonilla nos presenta una de sus obras más significativas durante la guerra en El Salvador

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En El Salvador los cruados que retratan imágenes de la guerra o de sucesos durante el conflicto armado son parte de una obra selecta que no se encuentra en cualquier museo. Entre los precursores de este tipo cuadros se encuentra el pintor Antonio Bonilla, quien a través de su estilo surrealista plasma acontecimientos que han sido invisibilizado por la historia oficial.

Bonilla es considerado un artista rebelde. Su obra se caracteriza, según el intelectual Reynaldo Echeverrí­a, por “el feí­smo” o la destrucción de la obra clásica. Sus pinturas abordan temas de carácter polí­tico y social a través de la sátira e ironí­a.

Desde sus inicios el pintor se ha interesado por plasmar la realidad social y ubicar la “historia desde abajo” (desde el pueblo) para no replicar la oficial.

Durante el conflicto armado existieron personajes que se pronunciaron contra la injusticia social. Esa caracterí­stica inspiró al pintor a dignificar su labor a través de sus lienzos para contar la verdadera historia de los mártires.

Por ejemplo, en 1987 el pintor creó la obra “Réquiem para los mártires”, un trabajo que retoma el asesinato de los sacerdotes jesuitas: Ignacio Ellacurí­a, Ignacio Martin Baró, Segundo Montes, Juan Ramón Moreno, Amado López, Joaquí­n López López y dos de sus colaboradoras Elba y Celina Ramos.

El cuadro destaca elementos como el diablo, un perro aullando, una señora rezando y señalando a los sacerdotes jesuitas, la muerte vestida de militar y Jesús con señales de tortura al estar amarrados sus dedos gordos con cordel.

Para el artista la creación de este tipo de cuadros es importante para entender los hechos del pasado; mismo que hoy en dí­a los medios y programas de televisión ocultan.

“El ser salvadoreño no lo pasan en los programas de televisión; ahí­ no hay conciencia, no hay historia, no hay nada. Solo son cuestiones de Hollywood, nos acordamos de Michael Jackson o de la hija de Jackson pero no recordamos a los verdaderos personajes de nuestra historia”, asegura el pintor.

Dentro de estos personajes o mártires exalta la figura de Oscar Arnulfo Romero. “200 años de lucha por la emancipación en El Salvador” y “Alegorí­a de la guerra civil y los Acuerdos de Paz” son parte del trabajo en las que se dignifica al beato.

Ambos murales cuentan los sucesos ante, durante y después de conflicto armado, en ellos la figura de Romero son elementos principales dentro de su lienzos.

El crí­tico de arte Mario Castrillo asegura que Bonilla desarrolla un arte cimentado en un lenguaje analí­tico, propio de su época y en relación dialéctica con los miembros de su sociedad.

“Su obra permea con los rasgos más significativos de su entorno ““situación histórico-social- derivando su trabajo en un verdadero testimonio material de la condición humana. El artista transmuta la realidad para hacer con ella una nueva realidad que reside en la obra de  arte”, expresa Castrillo.

Parte de su trabajo retoma a otros personajes como: Dalton, Prudencia Ayala, Feliciano Ama, Anastasio Aquino, Salarrué, Jaime Suárez Quemain.

Antonio  Bonilla es considerado “un cronista pictórico” de los hechos más importantes que ha vivido El Salvador. Su obra contestataria sigue prevaleciendo como una bandera de lucha.

“Olvidar a ciertos personajes de la historia o que se dejen en el olvido viene siendo una cuestión que se hace a propósito”¦ adormecen a la gente, la distraen. Solo se habla de la historia oficialista”, concluye Bonilla.

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Redacción ContraPunto
Nota de la Redacción de Diario Digital ContraPunto
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