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miércoles, 04 de agosto del 2021

Apuntes mí­nimos sobre el neo-liberalismo (I Parte)

Cuando los legisladores votaron la Constitución y fijaron dogmáticamente como sistema económico del paí­s el basado en la propiedad privada de los medios de producción y de ribete volvieron de alguna manera irreformable la Constitución, les estaban preparando al liberalismo y a su variante más reciente el neo-liberalismo un asidero legal e ideológico. En este sentido, cuando Schafik Handal y con él todo el FMLN repetí­a que aceptaban y respetarí­an “la Constitución, toda la Constitución” estaban profiriendo profesiones de fe neo-liberales. Handal sabí­a perfectamente el sentido de lo que repitió mil y una vez durante su campaña presidencial, ARENA y los miembros de la ANEP también lo sabí­an. Y esto vení­a de alguna manera a sellar con broche de oro su victoria ideológica. Vanas, fútiles e inútiles se volvieron cualesquiera alegaciones de inmediatas o remotas veleidades “socialistas”. Y tan inanes resultaban que apenas se trataba de mantener viva la llamita nostálgica de antiguos deseos.

Funes vino a dar al traste con esa nostalgia y llevó adelante una polí­tica liberal salpicada de medidas que se acostumbra a llamar “sociales”. Sánchez Cerén además de entonar un himno a la gloria de los “emprendedores” durante la campaña electoral no cambió ni una jota a lo que ya vení­a haciendo Funes. Ortiz en el último año tampoco varió de conducta.

Del liberalismo abierto y descarado de los gobiernos de ARENA pasamos hacia el liberalismo vergonzante del FMLN, ahora al parecer volveremos a un liberalismo declarado y asumido por el nuevo equipo, que es lo que se puede entender después del pasaje de Nayib Bukele por el “tanque de pensamiento” Heritage Fondation,  declarando asumir los pilares de la fe neo-liberal.

No es por mera casualidad, ni por antojo que he usado estas dos palabras que hacen referencia a la religión, existen los siete pilares del Islam y la fe en que su ideologí­a describe la realidad del mundo existente. Los ideólogos neo-liberales han decretado muchas muertes, en primer lugar la muerte de las ideologí­as, es cierto también que los ideólogos neo-liberales proclaman cí­clicos anuncios de la muerte de Marx y de su doctrina, la desaparición real de la izquierda y de la derecha, etc. La muerte de las ideologí­as les sirve para presentar la suya como una verdad cientí­fica y que imponen como una concepción de mundo para toda la sociedad. No es el momento, ni el lugar para exponer por qué no cuaja llamar a los estudios de Marx, doctrina, ni filosofí­a, ello requiere mucho espacio y harto trabajo y paciencia.

Es forzoso reconocer que el credo liberal tiene su eficiencia sobre las actitudes, las representaciones y prácticas de las masas explotadas y dominadas, cuyo interés reside en que su propia situación cambie y que sin embargo conservan esquemas de pensamiento y modelos de conducta producidos por el capitalismo y que han sido teorizados por el neo-liberalismo. El pensamiento neo-liberal se ha apoderado del imaginario de toda la sociedad logrando anestesiar el pensamiento crí­tico, privándolo de una actitud imaginativa: se nos vuelve imposible pensar que otro mundo es posible en esta tierra, sobre todo no nos atrevemos a vislumbrar, ni logramos confeccionar las imágenes de ese otro mundo posible y anhelado.   

La noción de imaginario al que aludo se puede acercar o mejor dicho comparar y deducir del desarrollo que hace Antonio Gramsci del concepto “concepción del mundo” en “Cuadernos de la Cárcel”. En el cuaderno 11 generalmente llamado “Anti-Bujarin”, Gramsci  anotó antes algunos apuntes que tienen por tí­tulo “Apuntes para una introducción y una iniciación en el estudio de la filosofí­a y de la historia de la cultura”. El sardo parte de la noción marxiana de “formas ideológicas”. Estas “formas” terminan manifestándose como verdaderas ilusiones, como fantasmas, imágenes. El mayor y más grave espejismo consiste en ver la realidad social como fenómenos naturales, como eternos e inmutables, fuera de la historia. Muchas de estas imágenes se forman de manera espontanea y que compartimos todos casi desde la infancia.

Pero existen otras imágenes que conforman concepciones del mundo orgánicos que organizan a las masas persuadiéndolas a que acepten ciertas formas de vida y ciertos horizontes de significación, se organizan en “aparatos orgánicos” que unen al Estado y a la sociedad y que forman el cimiento más í­ntimo. “El imaginario se vuelve religión de la vida cotidiana y constituye un mundo de sentido, un horizonte de prácticas, bajo las cuales se   constituye la hegemoní­a de un grupo social capaz de universalización de sus objetivos” (André Tosel, Essai pour une culture du futur”, Parí­s, 2014, p. 54; la traducción es mí­a).

Estas concepciones de mundo se tornan dominantes respecto a los grupos dominados que no tienen la capacidad de oponerse a ellas y elaborar sus propias concepciones de mundo. La concepción de mundo que ejerce en nuestro paí­s una dominación casi sin rival son las doctrinas neo-liberales. El imaginario neo-liberal se presenta como una concepción de mundo que tiene las pretensiones de ponerse como ley sin ley y que apela a la identificación de los individuos a sus prescripciones y a sus normas, que se supone definen lo real, la visión neo-liberal no se acepta como una ideologí­a y quiere imponerse como lectura única de lo real histórico.

La presunción cientí­fica del neo-liberalismo lo lleva a erigirse en racionalidad y dispensarse de todo imaginario. El neo-liberalismo se presenta como la continuación radical del movimiento de la Ilustración liberal mientras que se da como tarea prioritaria de rebajar la dimensión emancipadora de la Ilustración hacia el sentido solo de la libertad de emprender. Se trata de un imaginario de una racionalidad supuesta y ficticia, aunque muy eficiente. La libertad de emprender se ofrece como una imagen única y exclusiva de la socialización que funciona bajo el juego de la concurrencia en el mercado de las empresas y se dota de un Estado en conformidad. Se piensa como una racionalidad exclusiva que se pretende juez de toda racionalidad alternativa. La libertad igual se define exclusivamente en el campo de la propiedad privada empresarial y le quita, le rechaza cualquier fundamento racional a la fraternidad y a la competencia democrática de los humildes incompetentes. La ideologí­a neo-liberal introduce una disyunción irreversible respecto a la libertad ético-polí­tica del liberalismo. La voluntad de darle continuación al liberalismo se vuelve reforma, una refundición y una relegación del mismo. Nada debe estorbar la institución permanente de esta libertad empresarial que se ha vuelto autoreferente, sin más lí­mite que su reproducción ampliada y su éxito.

El neo-liberalismo se pone como una deconstrucción de los valores aún trascendentales supuestos limitar y definir la libertad; se presenta como una voluntad anti-metafí­sica y sobre todo toma el rumbo del movimiento que caracteriza la plasticidad humana. Se toma como fundación de sí­ misma autoreferente que rechaza cualquier fundamento que no sea él mismo (el neo-liberalismo), que se trate de Dios, del derecho natural antiguo o incluso el derecho natural moderno, si este último se refiera a una voluntad colectiva contractualmente regulada o a la misma república. La libertad de emprender resultarí­a un ideal racional que se está realizando. (Continuará).

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