Por Víctor Manuel Valle Monterrosa
Todos los días y meses tienen fechas para recordar. El 25 de abril en curso, ocurrieron dos aniversarios de gestas que, en su momento, tuvieron un gran significado para las luchas ´por lograr libertades y justicia social en varias latitudes´.
El 25 de abril de 1945 el Comité de Liberación Nacional de la Alta Italia (CLNAI) dio a todos sus miembros, llamados partisanos, la orden de luchar contra las fuerzas fascistas italianas y nazis alemanas con la consigna “Rendirse o Morir”. Fue el impulso final para lograr la rendición alemana y la consolidación del triunfo de la Resistencia Italiana que dio fin al dominio en el poder de Benito Mussolini que lo ejerció como aliado de Hitler.
En esa etapa de las luchas se popularizó la canción Bella Ciao, de autor anónimo. que describe el compromiso de una pareja de enamorados, un partisano y su novia, de permanecer juntos en la lucha hasta el final. Los partisanos eran los rebeldes armados que, desde la clandestinidad, combatieron a los ocupantes nazis en la antigua Yugoslavia, Italia y Ucrania.
Bella Ciao fue una tonada muy popular entre jóvenes luchadores de los años 1940 y 1950, en todo el mundo, como himno a la búsqueda de libertad y justicia. Poco a poco su popularidad se desvaneció. No fue sino hasta 2017 que resurgió con mucho ímpetu a raíz de un hecho que no tiene relación alguna con la lucha heroica de los partisanos. Una popular serie española, que se difunde por el mundo, incluía con fondo musical de momentos cumbre, la música de Bella Ciao. Desde entonces ha sido muy popular en diversos ambientes sobre todo juveniles. Y es frecuente que se le escuche como parte de programaciones musicales y artísticas de carácter general en varias latitudes.
El 25 de abril en curso, Tiziana Tosca Donati, cantante italiana, cantó en esa fecha en el Altar de la Patria, en una muy esmerada ejecución, la canción Bella Ciao en homenaje a los luchadores que derrotaron el nazi-fascismo en Italia en 1945, en el día que se conmemoró el 81º aniversario de esa gesta que implicó la derrota del fascismo y la liberación de Italia. El acto contó con la presencia del presidente italiano Sergio Mattarella y otros miembros del gobierno, y fue parte de las celebraciones nacionales del Día de la Liberación.
Ver el siguiente enlace:

Es buena noticia que suenen de nuevo los acordes de esa música con letras de lucha y esperanza y, sobre todo, que las jóvenes las degusten y asuman como fuente de inspiración.
El 25 de abril de 1974 comenzó, en Portugal, la llamada Revolución de los Claveles. Este año hace 52 años. Ese día fue el comienzo de una rebelión política conjunta de civiles y militares contra la dictadura comenzada en 1926 por Antonio Oliveira Salazar y concluida en los últimos 5 años por un ungido llamado Marcelo Caetano.
Aquella dictadura duró 48 años y se caracterizó por su alineamiento con el eje nazi-fascista, la supresión de las libertades ciudadanas y su manejo explotador y desordenado de las colonias portuguesas en un esquema de gobierno llamado Estado Nuevo. La portuguesa era la hermana gemela de la dictadura de Franco, en España, que estaba a punto de entrar en el colapso final. Como siempre pasa, los pueblos se hartan ante los problemas no resueltos y entran en efervescencia. Por eso hubo el alzamiento del 25 de abril de 1974 en Portugal.
Los rebeldes organizados dieron la consigna de comenzar el alzamiento a las 0:20 horas (poco después de la media noche) cuando en una radio comenzara a sonar la canción “Grandola, Vila Morena”. Ver enlace que sigue.
A partir de ese momento jóvenes militares salieron de sus cuarteles, pero con sus armas disponibles, a patrullar pacíficamente las calles de las ciudades del país y en uno de esos gestos inesperados que surgen en medio de una celebración popular, una mujer colocó en la boca del fusil de un soldado un clavel rojo Como reacción colectiva espontánea, y después organizada, comenzaron a salir a las calles personas con ramos de claveles rojos para ponerlos en las bocas de los fusiles y en los pechos de los civiles. Y por eso, ese alzamiento de hace 52 años se le llamó la Revolución de los Claveles.
Grandola es un pequeño municipio de Portugal y la canción fue compuesta por el canta autor portugués José Afonso y prohibida por la dictadura de Salazar por considerar que su llamamiento a la fraternidad entre las personas tiene rasgos comunistas. Las primeras líneas de la letra, que al escucharlas, fueron señal para comenzar la rebelión, dicen:
“Grândola, Vila Morena. Tierra de hermandad.
El pueblo es el que manda más”.
Y así empezó la Revolución de los Claveles que trajo cambios revolucionarios en la sociedad portuguesa y sus colonias y ha pasado por diversos vaivenes propios de los movimientos revolucionarios y sus inevitables contrarrevoluciones,
Es bueno recordar estos dos eventos de fines de abril de años pasados que tocan hechos señeros en Europa y, en su momento, sembraron de esperanzas en las luchas populares de muchos países. Y recordarlos a través de expresiones artísticas es de gran significación: recuerdan hechos importantes, ubican al arte como medio de transformaciones y sensibilizaciones humanas y amplían el interés social en los países por esos tiempos pasados de construcciones de utopías. Además, y muy importante, contribuyen a que se le de batalla a los enemigos de las esperanzas humanas por un mundo mejor: derrotar al fascismo en Italia y derribar una dictadura en Portugal son hechos memorables y nos enseñan que esos gérmenes están latentes y retoñan. Por eso, hay que aplicarles, entre muchos otros, el antídoto de las Artes.


