Nuevamente la derecha quiere vender la ilusión de que una reforma a la constitución va a traer dicha y prosperidad; esta vez, se trata de la reforma al artículo 105 de la Carta Magna, que establece la extensión máxima de la tierra rústica en doscientas cuarenta y cinco hectáreas.
Lo que proponen es una reforma regresiva, para volver a los latifundios, un problema estructural del país, cuya necesidad de solución fue una de las reivindicaciones centrales de las luchas populares de los años setentas y una de las principales causas de la guerra de los años ochenta. Olvidan que la concentración de la tierra provocó un inmenso atraso social en el campo, pobreza, analfabetismo, carencia de vivienda digna, falta de trabajo -este solo abundaba en la corta, la zafra y recolección de algodón. El déficit social que dejó la concentración de la tierra en pocas manos aún no ha sido superado.
La derecha vuelve con el mismo discurso con el que impulsó las privatizaciones, en aquel entonces dijeron, tendremos mejores pensiones, falso; la competencia abaratará el costo de la energía, falso, de la telefonía, falso, la obra vial será de mejor calidad, falso; en fin, cuando el vaso se llene, dijeron, se producirá el rebalse y todos tendremos acceso a la dicha y prosperidad, falso. Los beneficiados hasta ahora han sido solo unos pocos, los mismos de siempre.
La propuesta de reforma se basa en los mismos argumentos, los repiten sin el menor reparo: "el desafío de atraer inversiones nuevas en el campo cobra mayor envergadura en el momento que el país se debate en poner fin a las causas de la migración y la delincuencia"”¦ ante esto surge la pregunta, ¿están reconociendo que las políticas ejecutadas por ARENA durante sus veinte años de gobierno ocasionaron la migración y la violencia? es dudoso, es falso, simplemente lo están utilizando en su mejor estilo de chantaje, porque saben que estos son los problemas que preocupan a la gente, pero es falso que si logran la reforma estos problema van a ser superados.
Y continúan argumentando: "así como en el aprovechamiento del escaso recurso tierra y la recuperación de los mantos acuíferos y el medio ambiente lo que se traduce en ingresos a la economía de las familias salvadoreñas y la mejoras de sus condiciones , entorno y calidad de vida". Esto no solo es una falacia más, sino que es de un cinismo impresionante. ¿Les preocupa la recuperación de los mantos acuíferos pero niegan sus votos a la Ley de Aguas?, ¿les preocupa el ingreso de las familias salvadoreñas y se oponen al incremento del salario mínimo, especialmente en el campo?, y se oponen a compartir con los productores las ganancias que deja la transformación del bagazo de caña en energía.
En síntesis lo que ARENA y sus achichicles proponen es una vuelta al pasado, sin importar que esto lleve mayores desigualdades, especialmente en el campo, desplazando a los que ahora se están esforzando por hacer producir la tierra y que mediante su esfuerzo han logrado el crecimiento de la producción agrícola en los años 2016 y 2017, como ellos mismos lo reconocen, pero omiten decir que este crecimiento está siendo posible por el trabajo de las cooperativas, pequeños y medianos productores agropecuarios, a quienes ellos pretenden desplazar.