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jueves, 4 junio 2026

Trump, guerras y excepciones: sombras globales sobre El Salvador

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La guerra comercial que Trump libra contra el mundo no es una simple disputa arancelaria, sino una política de confrontación que siembra incertidumbre en los mercados financieros.

La guerra comercial que Trump libra contra el mundo no es una simple disputa arancelaria, sino una política de confrontación que genera inestabilidad, eleva los precios, impacta cadenas de suministro y siembra incertidumbre en los mercados financieros. A esto se suma su abierta hostilidad contra la Reserva Federal (FED), cuyo presidente, Jerome Powell, ha sido objeto de constantes ataques. Trump ha insinuado en reiteradas ocasiones que despediría a Powell . Sin embargo, constitucional y legalmente, el presidente no tiene autoridad directa para remover al titular de la FED.

La posibilidad de una intervención política en la FED, una institución que debe ser técnica e independiente, es alarmante. Según medios económicos estadounidenses, destituir a Powell tendría consecuencias catastróficas, incluida una inflación proyectada del 35 %. Este impacto golpearía con mayor dureza a países con economías dolarizadas, como El Salvador, donde el margen de maniobra fiscal y monetario es prácticamente inexistente. La estabilidad económica salvadoreña depende directamente de las decisiones de Washington y de la salud del dólar. Una FED manipulada políticamente sería una bomba de tiempo.

Pero los riesgos no se limitan a lo económico. La guerra entre Rusia y Ucrania, que continúa sin visos de una solución, recibió un nuevo giro esta semana cuando Moscú rechazó la propuesta de Trump de lograr la paz en 50 . Para el Kremlin, esas presiones son inaceptables y reflejan una visión simplista del conflicto. Los combates se han intensificado en el este de Ucrania, con ataques masivos con drones y misiles, y víctimas civiles en ambas partes. Las cifras más recientes indican más de 500.000 muertos y heridos acumulados desde 2022.

Mientras tanto, en Medio Oriente, la situación sigue deteriorándose. Israel continúa sus operaciones militares en Gaza, con un número de víctimas civiles que supera los 59.000, según organizaciones de derechos humanos. Los ataques han provocado la destrucción masiva de infraestructura civil, incluyendo hospitales y escuelas, y se estima que más del 70 % de los muertos son mujeres y niños. La industria armamentista global —dominada por empresas estadounidenses, británicas e israelíes— se enriquece con cada misil lanzado, alimentando una maquinaria de muerte que convierte la sangre de los pobres en ganancias para los accionistas.

En este contexto global incierto y convulso, América Latina enfrenta sus propios desafíos. Muchos países viven una fragilidad democrática alarmante. En nombre del orden y la seguridad.

En conclusión, los desafíos del siglo XXI son complejos y globales. Desde Washington hasta Gaza, desde Moscú hasta San Salvador, las decisiones de unos pocos repercuten en la vida de millones. La guerra, la especulación económica y el debilitamiento institucional son tres cabezas de un mismo monstruo. En tiempos así, urge una ciudadanía crítica, consciente y activa. Porque mientras los poderosos juegan con fuego, los pueblos son los que arden.

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Redacción ContraPunto
Redacción ContraPunto
Nota de la Redacción de Diario Digital ContraPunto

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