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jueves, 27 agosto 2026
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Tiempos líquidos: Incertidumbres, vínculos frágiles y soledades nuevas

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Por Susana Barrera

El concepto de sociedad líquida, acuñado por el sociólogo polaco Zygmunt Bauman* , describe una época en la que casi nada permanece y donde la incertidumbre se convierte en regla más que en excepción. En este escenario, los vínculos humanos se tornan cada vez más frágiles y efímeros, mientras que los lazos con los animales adquieren mayor relevancia. Los trabajos pierden estabilidad, la vida productiva parece tener un vencimiento prematuro y las certezas que antes sostenían la cotidianidad se desvanecen en un abrir y cerrar de ojos.

¿En qué tipo de sociedad estamos viviendo?, Bauman contrasta esta modernidad líquida con las sociedades sólidas del pasado, caracterizadas por estructuras firmes, instituciones duraderas, sostenidas por la democracia y un sentido de continuidad. Frente a esa solidez, la liquidez actual nos enfrenta a un mundo cambiante, flexible y plástico, donde la adaptación constante se vuelve una necesidad vital al ritmo del consumismo desmedido, donde las mismas personas son usadas y descartadas.

En este contexto, muchas personas experimentan una soledad silenciosa. Aunque existen también las soledades elegidas — tema que merece otro análisis — , lo que predomina es un desarraigo disfrazado de hiperconexión digital. Detrás de la apariencia de estar siempre conectados, se revela la dificultad de establecer relaciones profundas en un mundo que privilegia lo inmediato y el individualismo que debilita lazos comunitarios, lo que, según Bauman favorece las desigualdes sociales.

Esta dinámica ha permeado y transformado sistemas, formas de vida y de encuentro, desplazando aquellas expresiones genuinamente humanas: la diversión compartida en los juegos callejeros y tradicionales, las tertulias nocturnas donde nos mirábamos a los ojos y escuchábamos atentamente, la tradición oral de nuestros abuelos y la primacía del valor humano por encima de cualquier otra forma de vínculo.

Ante esta inevitable realidad, qué es la opción, construir lo que ahora son “rarezas”, para evitar que la humanidad se nos vaya entre los dedos es necesario elegir qué queremos solidificar, sin esperar controlar la velocidad del mundo, siendo imperante decidir qué vinculo profundizar de manera responsable y con valores.

En tiempos de incertidumbre la verdadera resistencia es construir pequeñas islas de estabilidad: conversaciones honestas, honrar compromisos, proyectos que abonen, no abandonar el barco en las primeras tormentas, apostar con valentía a lo bueno y permanente, al diálogo y al respeto, porque incluso en sociedades liquidas hay decisiones que nos anclan, humanizan y nos devuelven el sentido perdido.

(*) En Busca de la Política, publicado en 1999.

Susana Barrera
Susana Barrera
Periodista salvadoreña, Maestra en Desarrollo Local y columnista ContraPunto

El contenido de este artículo no refleja necesariamente la postura de ContraPunto. Es la opinión exclusiva de su autor.

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